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Analistas 01/07/2026

En La Guajira sí se pudo

Edwin Palma Egea
Ministro de Minas y Energía
Edwin Palma

Estoy convencido, porque así lo demuestran los resultados y las cifras, de que la base del éxito de este gobierno en la transición energética justa en La Guajira tiene que ver con la visión que construimos con todos los actores, el giro copernicano de la política energética, la transformación de su marco regulatorio y a las inversiones realizadas y futuras.

Pero la piedra angular de lo logrado en este cuatrienio es que desatamos el nudo gordiano de procesos inconclusos de diálogo con todos los actores y reconocimos a pueblos y etnias, lo que nos permitió construir la confianza necesaria con esas comunidades, con las empresas y con las entidades territoriales, para que efectivamente la transición energética justa esté ocurriendo en La Guajira y se esté acelerando con hechos concretos.

¿Esto qué significa? Significa el logro de la legitimidad social de las políticas públicas y de los proyectos que se están terminando, iniciando o planeando, significa que todos los actores sociales, entidades públicas, comunidades étnicas o empresas estamos construyendo de manera coordinada y consensuada, a diario, la confianza necesaria para avanzar. Con esa confianza renovada logramos, por ejemplo, que Ecopetrol acordara su gestión social y comunitaria en menos de tres meses para sacar adelante el proyecto eólico de Windpeshi y que Greenwood Energy, estudie la posibilidad de retomar los proyectos de Alfa y Beta.

Significa que todas las visiones posibles se están teniendo en cuenta alrededor de lo que es la transición energética justa en un territorio indígena, en este caso territorio del pueblo Wayuu. Esa confianza y esta visión social y ambiental compartida ha permitido el cumplimiento de los procesos de licenciamiento ambiental y consulta previa e ir más allá aplicando el enfoque tripartito y manteniendo una presencia permanente de las unidades sociales de varios ministerios, en especial del ministerio de Minas y Energía y el de Medio Ambiente para construir confianza y legitimidad social todos los días y en todo el territorio.

Otra decisión estratégica del gobierno fue la expedición del Decreto 1540 del 2024 que implementa el Plan Nacional de Desarrollo: “Colombia Potencia Mundial de la Vida”. Esta visión estratégica única e irrepetible, en términos energético, cultural y ambiental, está enfocada en fortalecer la gobernanza y sin duda se constituye en un instrumento poderoso de justicia social ya que aumenta sustancialmente las transferencias del sector eléctrico a los entes territoriales, así como a las comunidades, por las ventas brutas de energía.

Y para lograr avanzar hacia acuerdos de cooperación más intensos o de asociación entre empresas con comunidades, tenemos total disposición para iniciar en la Mesa Tripartita el proceso para acordar las normas necesarias que lo permitan y que en un futuro cercano conviertan a las comunidades en socias de los proyectos y no en simples validadoras o receptoras de programas sociales.

La base de estas posibles asociaciones entre empresas y comunidades es la experiencia y el notable avance en el diálogo tripartito, porque más allá de normas o de discusiones técnicas o de logística para hacer avanzar los proyectos, la apuesta de la Mesa Tripartita es la de aplicar un modelo de relacionamiento intercultural donde nos sentamos todas y todos para determinar las dificultades y buscar soluciones juntos.

Claro, las respuestas siempre están mediadas por el marco cultural desde el que cada uno hablamos, pero este enfoque donde todos podemos estar sentados opinando y resolviendo es muy valioso porque logramos tener a todos los actores que se requieren en la misma mesa y con un propósito compartido. Gracias a la confianza construida logramos institucionalizar la mesa y expedir una resolución que le da vida jurídica y que incluye los niveles de participación, la estrategia de diálogo y el plan estratégico que acordamos todos.

Para impulsar un proyecto de energías limpias necesitamos poner en conversación a muchas entidades del orden nacional, regional y local, pero también deben estar las comunidades y claro, las empresas. Un licenciamiento social previo producto de este diálogo tripartito y el esquema de gobernanza inclusivo que hemos acordado hará todavía más atractiva la inversión y les permitirá a las comunidades incluso tener apalancamiento financiero para convertirse realmente en socios, lo que, además, garantizaría la sostenibilidad de cualquier iniciativa.

Lo que hemos logrado con el tripartismo en La Guajira es mucho más que la firma de formularios es, como diría el pueblo Wayuu, un “diálogo genuino”, con participación plena. Entonces, creo que ese enfoque tripartito, lo que hace es consolidar la participación, un “diálogo genuino” y transparente, por el acceso de todos a igual información, por el respeto de la palabra. Un diálogo genuino porque es intercultural y porque efectivamente buscamos entendernos y logramos que el sistema normativo Wayuu se aplique tanto como el marco regulatorio de consulta previa. Cuatro años después logramos acelerar la transición energética justa gracias a que respetamos a las comunidades y familias étnicas y que todos los actores tenemos siempre claros los compromisos adquiridos.

Antes solo se escuchaba que en La Guajira no se podía. Hoy podemos decir con seguridad: En La Guajira se pudo y se puede.

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