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Y ahora se vino la sequía

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“Las fotos de las vacas muertas por la sequía no las puedo ni ver, me parten el alma“: exclamó mi esposa al hojear un periódico. Así se percibe este drama, así percibimos los extremos de este cambio climático que nos golpea de frente con esta nueva realidad del planeta donde las etapas de lluvia serán más severas y las de sequía más intensas. 

El Gobierno reconoció que estamos en el preámbulo de una sequía implacable que se prolongará hasta el primer trimestre de 2015. Tenemos que mitigar sus efectos, en este, el país con más recursos hídricos, por kilómetro cuadrado, del planeta.

Tendremos incendios forestales y en las zonas de regulación ambiental como los páramos  y humedades, la agricultura también se verá afectada lo que conducirá a que la provisión de agua, con toda seguridad, será más difícil.

Se buscará mayor disponibilidad de agua en pozos, se habilitarán 600 molinos con inversiones del Fondo de Gestión de Riesgo que superan $60.000 millones  y también se invertirá en la compra de helicópteros Bambi.

Todo eso será necesario para atender los problemas que se generen de forma inmediata, pero realmente tenemos que preparar al país para una protección de las cuencas hidrográficas. Hay que establecer los balances hídricos y buscar soluciones a los calentamientos que existen en nuestras sabanas para lograr una menor afectación. 

Las cuencas hidrográficas tienen que habilitarse y protegerse con total reforestación, para ello, hay que garantizar mayores recursos a través de las Tasas Retributivas y de Tasas del Uso del agua.  En el caso específico del departamento Atlántico, ha sufrido la mayor desertización del país y eso ha venido ocurriendo en etapas progresivas hasta llegar a la deforestación actual.

El país tiene en los páramos y humedales los puntos críticos de protección del agua lo que nos lleva a que podamos, también, a tener toda una zona protegida.

Yo viví como Gobernador del Atlántico el otro extremo: La inundación total del sur del departamento. Durante este drama hubiese sido necesario y deseable tener cómo evacuar las aguas rápidamente, haber contado con bombas, ductos, terraplenes y, en especial, con un sistema de compuertas que facilitara el manejo y la regulación de las aguas para aprovecharlas al máximo en las etapas de sequías y desalojarlas en tiempos de inundaciones. 

Esta etapa de sequía tiene que aprovecharse, al máximo, para construir y limpiar esos ductos, dragar y recavar los cuerpos de agua y arroyos para quitarles el sedimento, hacer mantenimiento de canales y compuertas e instalar geomembranas para impermeabilizar zonas y así prepararnos para la  siguiente etapa de aguas altas.

Otro tema importante es concretar y agilizar los programas de desarrollo agrícola, de canalización y aprovechamiento de las fuentes hídricas para riego y drenaje. Colombia tiene más de 7 millones de hectáreas con alto potencial agrícola y solamente se utilizan 2,5 millones de hectáreas. Habrá que hacer una inversión de más de $47 billones para construir todos los distritos de riego y todas las obras de canalización.

Es el nuevo enfoque del fortalecimiento de la agricultura para el futuro. Tratar de utilizar los subsidios y los apoyos del Estado para mejorar las tierras, los distritos de riego, las represas para guardar el agua, mejorar las semillas y solucionar los problemas de infraestructura agrícola. No utilizar los subsidios únicamente para aliviar las penurias de un momento de inundación o sequía. 

La sequía requiere un manejo especial ¡Hagámoslo!

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