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Venezuela, ¿totalitarismo o libertad?

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Sigue impactándome la famosa reflexión que surgió cuando Don Quijote de la Mancha le dijo a Sancho Panza: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”.

La autonomía, la capacidad de cada hombre de elegir y decidir sobre sus acciones y planes de vida son la cuna de la dignidad humana. Se puede tener alimentación, techo y vivienda, pero sin libertad no hay dignidad humana.   

Recordar esa frase y todo el libro del genial e inmortal Miguel de Cervantes Saavedra me da de golpe con las elecciones que se realizarán en una nación tan cercana a mí, mi familia y muchas familias colombianas. Entre venezolanos y colombianos nos unen vínculos históricos, culturales, deportivos y suerte política, en especial, a quienes viven en la frontera como los de la Región Caribe

Las elecciones del próximo domingo 6 de diciembre en Venezuela son cruciales para la libertad política de los ciudadanos. Estas elecciones tienen como finalidad la conformación de la Asamblea Nacional, parlamento que integra 165 diputados. Está en juego la libertad política venezolana porque su régimen político ha devenido en un modelo de rasgos totalitarios. 

La libertad política es la fuente que garantiza otras formas de libertades, como las civiles, al mismo tiempo es el soporte real de la dignidad humana, ya que conforma o debe conformar las instituciones, órganos y autoridades del Estado Social y Democrático de Derecho. 

Son las instituciones políticas las que pueden garantizar o negar las libertades  y, por ello,  la libertad política es esencial como el aire que respiramos, ya que sin libertad política no es posible el diseño de instituciones democráticas.

La modernidad, fase de la humanidad en la que se universaliza la libertad, necesita que las elecciones tengan un escenario que fomente la libertad política. Las elecciones tienen que ser libres, transparentes, en la que se le garantice a la oposición el derecho real de ser alternativa para acceder, en forma pacífica, al poder. 

El panorama electoral venezolano no es precisamente el de un gobierno que promueva la democracia y garantice la libertad política, por el contrario, la persecución judicial, manipulada por un poder ejecutivo, encarcela a dirigentes de la oposición y genera un ambiente de terror e inseguridad. 

Venezuela está en una encrucijada. Se profundiza el totalitarismo o se rescata la libertad política y la democracia. Estas elecciones representan un cruce de caminos, por tanto, colocarse al lado de la libertad y la democracia es la invitación para evitar que los ‘cantos de sirena’ totalitarios tengan oídos que escuchen su fatal mensaje que sepulta la democracia y la libertad.

El Ingenioso Hidalgo agrega en su diálogo a Sancho Panza que tanto por la libertad como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y que el cautiverio es lo peor que le puede pasar al hombre. Yo agregaría que aún mas si nos enfrentamos al cautiverio de una sociedad civil en manos de un régimen de partido único  que liquida la libertad y destruye la democracia. 

El mundo no puede permanecer neutral ante la realidad venezolana. Rodear la democracia y la libertad política es una tarea que está al orden del día. Naciones Unidas, la Unión Europea, la OEA, UNASUR y todas las organizaciones civiles y partidos políticos tienen el deber moral y político de apoyar la lucha por la democracia y la libertad en Venezuela. La defensa de la democracia nos compromete a todos. El Estado de la República de Colombia y su política exterior no puede ser indiferente. 

 

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