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Región Caribe a votar por la paz

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La segunda vuelta presidencial constituye la oportunidad para reflexionar sobre la democracia moderna y la importancia de la participación política de la ciudadanía en esta contienda electoral. 

En las elecciones se forma la voluntad política de un país, es el escenario real de la democracia, no existe otro mejor. Norberto Bobbio, ese ilustre jurista y senador vitalicio del parlamento italiano, al meditar acerca de las elecciones, traía a colación la afirmación de un juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica que decía: “La mesa electoral es el templo de las instituciones norteamericanas donde cada uno de nosotros es un sacerdote, a quien se le confía el cuidado del arca de la alianza y cada cual oficia desde su propio altar”.

Por esto, lo primero que debe hacer el ciudadano el próximo domingo 15 de junio es acudir a ese templo de la democracia moderna que es la mesa electoral de su zona, solamente, guiado por la idea rectora de seleccionar al candidato que le ofrezca al país la mejor alternativa de gobierno para el cuatrienio venidero.

Este es un momento crucial para legitimar la democracia, tan debilitada por la corrupción, la violencia, la desigualdad y las discriminaciones de todo orden. 

Es un momento que ofrece la oportunidad de escoger la solución correcta para la superación del conflicto armado y las causas que lo engendraron.

La democracia moderna necesita de las elecciones como pez al agua. Las elecciones permiten que la libertad política de los ciudadanos se exprese como voluntad política de autogobierno. Nadie debe privarse del derecho de participar en la construcción del gobierno de su país.  Esta participación es un derecho fundamental.

En este cruce de caminos uno tiene la necesidad de escoger un candidato. No existe otra alternativa posible, las reglas de la democracia establecieron que en la segunda vuelta hay que votar por uno de los dos. 

En mi caso, como liberal socialdemócrata y defensor de la Autonomía Regional para todas las Regiones, considero que  Juan Manuel Santos es la mejor opción, sin que esta elección signifique descalificar a Óscar Iván Zuluaga que es una persona capacitada, independientemente que no comparta aspectos de su propuesta política.

Mi voto y mi invitación a votar por Juan Manuel Santos tienen una explicación razonable: él es un candidato que le ha apostado a la solución del degradado conflicto armado en forma negociada y no sería prudente cambiar de director de una nave en plena marcha cuando existe un clima de confianza en las negociaciones.

Juan Manuel Santos, también, convino con el movimiento pluripartidista ‘Colombia, País de Regiones’ trabajar por una reforma al modelo de poder en el territorio que permita la autonomía de la Región Caribe y las demás. Este acuerdo me convence y me motiva a sugerir a los integrantes de nuestro Movimiento a  votar por él y su propuesta política.

Santos propone otras reformas constitucionales que conducen a restablecer la separación de poderes y el sistema de frenos y contrapesos debilitados por la reelección presidencial. Propone la eliminación de la reelección presidencial inmediata y una reforma radical a la administración de justicia.

La invitación que hago a todo el país, en especial, a la Región Caribe es que voten por él. No hay dudas que el mejor candidato para las regiones es Juan Manuel Santos. Nuestros territorios tiene la oportunidad de votar en forma masiva por el candidato presidencial que promete trabajar y hacer realidad la constitución de la Autonomía Regional. Ahí está, ¡vote!

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