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Analistas 23/09/2021

Presidente Caribe

Eduardo Verano de la Rosa
Exgobernador del Atlántico

La democracia, es inclusión y reconocimiento al otro y a los otros integrantes de una comunidad política plural y multicultural. Una democracia en la que el poder político, independiente de su grado de descentralización del poder público, niegue o haga imposible en forma centenaria el acceso al poder político de una región del Estado de una república es una democracia débil. Esta debilidad, tiene raíces en la razón de no respetar y garantizar el derecho a la igualdad política. En voz alta me refiero, a la democracia colombiana y a la exclusión del derecho real a que un ciudadano caribe sea presidente.

Un siglo entero, el veinte, transcurrió en la República de Colombia, y al solio de Simón Bolívar no accedió un ciudadano de la Región Caribe. Parece olvidarse que Simón Bolívar y Juan José Nieto, eran ciudadanos de la Región Caribe, como lo fue José Prudencia Padilla, y que en la Región Caribe, la ciudadanía participó en forma activa en el proceso de independencia para la construcción de una república libre, soberana y democrática. A la ciudadanía de la Región Caribe le asiste el derecho de que uno de los suyos sea elegido presidente de la república. La ciudadanía del Caribe lo merece.

Es un derecho histórico de exigencia actual. La exclusión no cesará, hasta que el presidente sea ciudadano del Región Caribe. La Región Caribe no ha tenido quien la defienda en forma real y efectiva, todas las decisiones claves se adoptan desde la Presidencia de la República, por lo que es un imperativo político ser presidente. Es un objetivo necesario y alcanzable.

Un siglo veinte sin Presidente de la Región Caribe en este vigente régimen de centralización política y de fuerte dominio presidencial, ha traído como consecuencia el abandono, miseria, violencia y corrupción en las regiones periféricas y a la centralización de las riquezas y del poder en escasos centros urbanos y en una élite social y económica, fuente de las desigualdades.

Un candidato a presidente del caribe de vocación democrática y liberal debe tocar las puertas y estas deben abrirse. Un seguidor de las ideas liberales de Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Enrique Olaya, Eduardo Santos. Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliecer Gaitán, Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo y otros insignes presidentes y políticos liberales. Las ideas federalistas y de la revolución en marcha, asimismo, las propuestas de reformas agrarias democráticas y de la democratización del poder político con fuerte separación de poderes y los derechos humanos son de estirpe liberal.

La superación de la exclusión es el reto de todos. Este sano y justo propósito solamente se alcanzará si desde este momento cerramos con un programa político liberal de transformaciones radicales y un candidato liberal del Caribe. El 10 de marzo del 2010 en forma multitudinaria votamos en forma absoluta por la autonomía de la Región Caribe. No nos han cumplido y este derecho a la autonomía no será alcanzable sin el poder presidencial.

Hacer realidad el sueño a una república justa, democrática y en paz, sin exclusión del derecho de la ciudadanía de la Región Caribe a tener un presidente de la república, que haga realidad la autonomía y paz de las regiones, es mi reto, lo asumo en las filas del partido liberal y me comprometo a defender los justos derechos de todos los ciudadanos del país. Espero que mi partido liberal me respalde y que la Región Caribe y de las regiones del país siga en la lucha por sus derechos históricos y actuales. El centralismo debe ser superado por la Regionalización. Soy la alternativa de las regiones.