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Becas acentúan la inequidad en Colombia

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Con altísimos niveles de concentración anunció Colfuturo que se ha llegado al mayor número de becas en los últimos 23 años para cursar maestrías y doctorados en las mejores universidades del mundo.

Las cifras de la desigualdad son claras: 67% de los becarios son oriundos de Bogotá, 15% de Antioquia, 9% del Valle del Cauca, 5% de Santander y solo 3% para toda la Región Caribe y nada para las demás regiones.    

En los últimos 23 años se han entregado 7.000 becas con igual proporción. Esta inequidad con la que se reparte las becas en el país es desafiante a pesar de que su director Jerónimo Castro insiste en que fueron repartidas de manera transparente. Claro que, pueden explicar que las becas que otorgan las entidades públicas usan criterios similares. 

No solo es inequitativo su reparto sino que genera a futuro mayor desigualdad porque gente más preparada propicia más crecimiento económico y social.

No tienen en cuenta lo que los norteamericanos denominan “discriminación positiva”, es decir que los esfuerzos para lograr la igualdad social deben incentivar la reducción de las brechas al entregar recursos, especialmente de educación superior en el extranjero a las zonas más atrasadas. 

Esa “acción afirmativa” es lo que permite a los más atrasados ponerse al día y acortar las grandes distancias en materia de desarrollo y educación hacia el futuro. 

Así, jamás llegaremos a una igualdad en materia de preparación de los profesionales que a su vez serán los  que incentivarán el crecimiento económico de sus regiones. 

En Colombia el que no tiene recursos no estudia. Y si las becas se reparten sin tener un criterio de equidad regional se acentuarán las diferencias. 

Qué tal que el Caribe colombiano hubiese tenido 1.500 profesionales adicionales con estudios de posgrados en las mejores universidades extranjeras. ¿Qué pasaría?

Recientemente se abrió una discusión sobre la reducción de recursos a Colciencias, pero, esos mismos recursos de Colciencias se reparten con un criterio que tiene en cuenta los niveles de maestría y doctorados de quienes manejan esos proyectos. 

Si los posgrados están concentrados, los recursos de Colciencias estarán en las mismas condiciones. Es el círculo perverso de la limitación de las oportunidades de desarrollo.

Todo esto obedece al concepto del Estado Centralista donde se justifica, cada vez más y permanentemente, que los criterios de reparto de los recursos deben ir adonde haya mayor desarrollo. Por esa vía se aumentan las brechas sociales entre el centro y las demás regiones.

Recordemos el estudio hecho por la Universidad Nacional que reveló que 75% de los funcionarios de los tres principales niveles en los Ministerios y los Institutos Descentralizados provienen de dos Universidades de Bogotá. Por eso es claro que las políticas, los proyectos y los programas de gobierno tengan una marcada orientación centralista.

No es una posición por indignación o por estupor que causa la noticia. No. Es que si se sigue manteniendo la desigualdad en el reparto de las becas, las distancias entre regiones se acentúan más hacia el futuro, lo cual es, a todas luces, inequitativo e injusto.

Nada justifica estos criterios de reparto. Seguramente se explicará que la gente de otras regiones no presentó oportunamente sus documentos, que no viajó a Bogotá a hacer las diligencias correspondientes o que no tenían las calificaciones en los niveles exigidos. 

Nada justifica un reparto desigual en algo tan vital para el futuro como es la preparación y la capacitación a nivel de máster y doctorados de los dirigentes que manejarán el país.

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