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Analistas 19/04/2021

Enfermedades crónicas en la pandemia

En momentos cuando gracias a la vacunación, la pandemia muestra una luz al final del túnel, comienzan a ser evidentes las lecciones y experiencias en materia de salud pública, que se han aprendido durante el último año. Una de ellas ha sido la vulnerabilidad de la población que padece de enfermedades crónicas en el escenario del covid-19 en Colombia.

Según el Instituto Nacional de Salud, las enfermedades cardiovasculares como los infartos de miocardio, el ataque cerebrovascular y la hipertensión arterial; así como los tipos de cáncer; las enfermedades respiratorias crónicas como el asma, y otras enfermedades como la diabetes han dejado cifras significativas en las estadísticas del covid-19, con 16.512 personas fallecidas durante la pandemia, reflejando el impacto que tienen estas comorbilidades, que pueden llevar a empeorar la situación de la infección por covid-19.

El hecho real es que es necesario seguir avanzando en investigaciones detalladas para determinar con mayor exactitud cuáles de estas enfermedades y en qué circunstancias, agravan más la situación de los contagiados con el virus SARS-CoV-2.

Muchas investigaciones están en curso. Solo para dar un ejemplo, un grupo de médicos y científicos españoles publicaron en la Revista Española de Salud Pública el resultado de la evaluación ‘Incidencia y perfil de riesgo del covid-19 según comorbilidad previa en adultos mayores de cincuenta años’. Una de las conclusiones es que “la existencia de enfermedades respiratorias y/o cardiacas crónicas se asocia con una mayor incidencia de covid-19 en adultos”.

Las enfermedades no transmisibles no solo han sido protagonistas en esta pandemia por la morbimortalidad que producen. Muchos pacientes con enfermedades no transmisibles han sido afectados en la continuidad de sus tratamientos, en particular por no acudir a centros médicos o de consulta y disminuir la frecuencia en los controles.

Situaciones propias de la pandemia como el temor al contagio, las medidas de aislamiento y restricciones en la movilidad se han convertido en un factor que puede llevar a empeorar o agravar la carga causada por las enfermedades crónicas, ya que se ha generado, entre otras, una disminución en la posibilidad de lograr diagnósticos tempranos, que es la forma más efectiva para alcanzar un manejo y control adecuado de estas enfermedades.

El hecho positivo es que la ciencia farmacéutica ha demostrado su potencial y capacidad de respuesta en materia de innovación y desarrollo. Lo ocurrido con las vacunas y lo que está en camino en materia de pruebas y de medicamentos permite afirmar que la capacidad de respuesta para todo tipo de enfermedades es una realidad vigente de la que se beneficiará la humanidad.

Cuando la pandemia termine, las enfermedades no transmisibles seguirán más presentes que nunca. Por eso, desde Sanofi continuaremos con nuestra misión de revertir el curso de las enfermedades crónicas para 2030.

Seguiremos con nuestro compromiso de enfrentarlas con la misma determinación y contundencia con que lo hemos hecho hasta ahora, por medio de terapias, tratamientos innovadores y programas integrados sostenibles en el tiempo, para así brindarles una mejor calidad de vida a los pacientes crónicos.