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Analistas 03/09/2022

Nuevo orden

Transcurridos pocos días de la era Petro, el país tiene una sensación positiva del primer mandatario, pese a las salidas en falso de sus más cercanos colaboradores. El cambio ideológico y político que supone el nuevo Gobierno, genera un cúmulo de expectativas que van desde las burocráticas hasta las más imprevisibles predicciones y especulaciones. Sin pretender hacer balances sobre estos primeros días de gobierno, es importante analizar su ubicación en el abanico ideológico de las nuevas corrientes político-económicas para entender el discurso taquillero de Petro, que despierta esperanzas, pese a los nubarrones de la economía mundial, al borde de recesión, y a los problemas internos en materia de inflación, depreciación del peso y generación de empleo.

A propósito de su reciente desaparición, fue Gorbachov, quien expidió acta de defunción al comunismo, para dar paso a la delirante era del capitalismo ultra salvaje que colapsó en el 2008. A partir de ahí, Políticos, economistas y académicos, están dedicados a proponer un nuevo orden social, en la era postindustrial, que permita el crecimiento económico con justicia social e igualdad de oportunidades para la sociedad del siglo XXI. El crecimiento económico se concibe generando riqueza, con base en la productividad, tomando distancia de los procesos industriales contaminantes que atentan contra la dignidad del hombre y contra su propia supervivencia. El planeta, en esa visión, debe migrar hacia la generación de energías limpias, combatiendo la carbonización del ambiente y el calentamiento global que constituyen los verdaderos desafíos del inmediato futuro.

En ese nuevo ideario se ubica el actual Gobierno. El Presidente de los colombianos es un estudioso de estas materias, y en sus intervenciones públicas no oculta su devoción por las teorías de Mariana Mazzucato y Joseph Stiglitz a quienes sigue sin reatos, aunque no faltan los adulones que sostienen lo contrario.

Consecuente con las ideas que profesa, Gustavo Petro debió crear un equipo interdisciplinario de académicos e investigadores, de todas las disciplinas, para sentar las bases de un nuevo modelo de Estado garantista, sin capturas políticas ni subordinaciones mafiosas. Esa nueva visión va más allá de la conveniencia o inconveniencia de los tributos, como simple formula de nivelación social, y de la necesidad de repartir unos metros de tierra. La humanidad está forzada a construir nuevos procesos que involucren a todos los seres vivientes, sin excepción y sin exclusiones. No pasarán los que crean poder mantener privilegios sectoriales, o quienes crean que los papeles con rendimiento especulativos crecientes puedan mantenerse. O buscamos respuestas al desequilibrio social, físico, económico y ambiental del planeta, generando igualdad de oportunidades, o preparémonos para retornar a las cavernas.

Petro piensa y habla en función de ese nuevo orden, pero su equipo deja mucho que desear. Con algunas excepciones, está inmerso en el pasado de las pequeñeces burocráticas y no tiene capacidad para interpretar su discurso. Deberían guardar compostura, reducir la exposición mediática, mermar la locuacidad, desconectar sus redes y ubicarse en el nuevo escenario. La coyuntura reclama una gobernanza con personajes sin tacha, ajenos al manzanillismo.

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