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Atención integral a la primera infancia

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piLa calidad de vida en la primera infancia, aquella edad de cero a cinco años, es crucial para determinar el futuro de cualquier ser humano. Si una niña o niño ha tenido una madre saludable, con un embarazo tranquilo y es tratado con amor, bien alimentado, protegido del maltrato, con buena salud y una educación inicial de calidad, seguramente será una persona de alto rendimiento en su educación formal, exitoso en su trabajo y sobre todo tendrá una alta probabilidad de ser una persona de buenas calidades humanas y de relacionamiento con los demás.

Esta reflexión llegó a los formuladores de políticas y a los análisis de los economistas no hace mucho tiempo. En políticas públicas dirigidas a poblaciones vulnerables se definió a finales de la década de 1980 el concepto de Atención Integral a la Primera Infancia, el cual reconoce que para lograr un desarrollo completo de una niña o niño es necesario la concurrencia y coordinación de varias agencias del Estado que le aseguren a su madre e hijos una adecuada salud, nutrición, educación inicial y protección. Mundialmente son ejemplares los avances que en esta política tuvieron Nueva Zelanda e Irlanda. En América Latina, Chile con su programa Chile Crece Contigo y Jamaica con la Early Childhood Commission fueron pioneros en estos esfuerzos.

La literatura económica especializada ha llegado a tener evidencias contundentes que la inversión pública en educación con mayor rentabilidad social es aquella destinada a la educación inicial; muy superior a la educación primaria, media o universitaria. Esto lo han demostrado premios nobel de economía como James Heckman y Amartya Sen. En Colombia varios estudios han llegado a la misma conclusión.

Uno de los problemas estructurales más graves del país es la inequidad en la distribución del ingreso. El Banco Mundial en 2016, ubicó a Colombia como el segundo país más desigual de América Latina y uno de los 15 más desiguales del mundo. Pues bien, los mismos economistas y estudios antes citados muestran que las inversiones en primera infancia son uno de los más efectivos motores de movilidad social y por consiguiente de disminución de la desigualdad, es decir generan mayor equidad y como resultado mayor productividad y crecimiento.

En Colombia el primer esfuerzo serio por la integralidad de la atención a la primera infancia se dio en el año 2006, con la inclusión en el Código de Adolescencia e Infancia del derecho de los niños al desarrollo integral y con la Ley 1295 de 2009 que inició la armonización interinstitucional de la atención integral en los niveles 1, 2 y 3 del Sisbén. La primera aplicación efectiva de la Ley se dio en el Plan de Desarrollo 2006-2010, que organizó la atención integral en el nivel nacional y territorial. En 2011 se conformó la Comisión Intersectorial para la Atención Integral a la Primera infancia en cabeza de la Presidencia de la República y se puso en marcha la estrategia De Cero a Siempre. La Comisión es la instancia coordinadora de las entidades del Estado con responsabilidades en la atención de la primera infancia. En Econometría Consultores se hicieron los estudios de base para esta instancia y de costeo de la estrategia.

Los avances en los últimos diez años han sido importantes en cobertura, organización interinstitucional, normatividad y desarrollo de rutas operativas. Se ha pasado de atender integralmente 566.000 niñas y niños en 2010 a 1.363.000 en 2018. La meta del Plan es llegar a dos millones en 2022. La estrategia De Cero a Siempre pasó a ser una política de Estado permanente con la Ley 1840 de 2016. La Comisión Intersectorial, conformada al más alto nivel jerárquico de 10 ministerios y entidades, es presidida por la Consejera Presidencial para la Primera Infancia. Se ha reunido ininterrumpidamente desde 2011 y ha coordinado las acciones de cada entidad dentro de programas y rutas de cooperación interinstitucional. Recientemente la Consejería fue ampliada para cubrir adicionalmente la niñez y adolescencia.

Actualmente la cobertura es solo de 28% de la población hasta 6 años (según cifras del PND). El camino todavía es largo para tener coberturas aceptables como existen en otros servicios sociales. Los requerimientos de recursos son altos. Solo la parte que le corresponde al Icbf en este esfuerzo, dispondrá en 2020 de un presupuesto cercano a los $6 billones (incluyendo atención hasta adolescentes). Por otra parte, desde la sociedad civil y el sector privado, también se han consolidado en los últimos años varias iniciativas que apoyan la atención integral a la primera infancia, como es el caso de la Alianza por la primera infancia y Niñez Ya.

En este momento en que se pone en marcha un nuevo Plan de Desarrollo para 2018-2022: Pacto por Colombia Pacto por la Equidad, la atención integral a la primera infancia debe ser una clara prioridad dentro de los 25 Pactos planteados en el Plan. Uno de ellos es el Pacto por la Equidad, que plantea 13 líneas de acción, una de ellas para la primera infancia, denominada Primero las niñas y los niños. No se debe perder el impulso de los últimos años ante tantos objetivos. La atención a la primera infancia es una poderosa herramienta para la equidad, la cual no da réditos políticos a corto plazo, pero es vital para que Colombia sea más equitativa y productiva.

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