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Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

Recapitulemos rápidamente. Estados Unidos se encuentra en una guerra comercial con China. En el más reciente episodio, que tocó de lleno el sector tecnológico, el gobierno de Trump metió en su lista negra a Huawei, decisión que conlleva a sanciones a cualquier empresa estadounidense que haga negocios con esta.

Apenas unos días después de conocerse la decisión, Google, Intel, Qualcomm y hasta una empresa alemana, anunciaron el fin de sus actividades con la gigantesca empresa de telecomunicaciones china.

El anuncio más sorpresivo fue el de Google el domingo en la noche, que causó un terremoto informativo. Las empresas tecnológicas que cotizan en Wall Street se cayeron más de un 3% ante el temor de una fuerte disrupción en la cadena de suministro de componentes, y Silicon Valley, en tanto, quedó pendiente de la más que segura retaliación que llegará por parte del gobierno chino contra, por ejemplo, Apple.

Por si fuera poco, una oscura y cargada nube de incertidumbre se posó sobre los propietarios de los celulares inteligentes Huawei, quienes de repente se toparon con la noticia de que dejarán de recibir las actualizaciones de seguridad del sistema operativo Android, que es el que corre en Huawei, y que algunas aplicaciones de Google ya no funcionarán.

La noticia es, sin duda, la más importante que se haya producido este año en el mundo de la tecnología. No solo por el choque de trenes entre dos colosos de la tecnología, sino por el impacto que esto pueda tener a mediano y largo plazo en un mundo sumamente competitivo, pero cuya rápida evolución se ha dado en un ambiente de cooperación de los unos con los otros. Apple, por ejemplo, construye sus celulares inteligentes con componentes de su gran rival, Samsung.

¿Qué puede pasar entonces? En el futuro inmediato Huawei claramente se erige como la gran perdedora. La marca china se convirtió el año pasado en la segunda empresa que más vende celulares inteligentes en el mundo, acaparando, por ejemplo, mercados como el asiático y el europeo. Su objetivo de ser la primera claramente se irá al traste con la medida de Google.

Para poner las cosas en perspectiva, en el mundo occidental, más de 80% de los usuarios de Android usan los servicios de Google. ¿Cómo va a suplir Huawei servicios como mapas, el correo, el asistente de búsqueda y la tienda de apps que controla la gigante estadounidense?

Es muy probable que se produzca una deserción masiva de usuarios en los próximos meses, a no ser que Estados Unidos recule y excluya a Huawei de la lista negra, algo que no se ve factible pues el enfrentamiento entre ambas partes no es reciente, sino que va para casi una década.

Pero Huawei no será la única golpeada. Google sufrirá las consecuencias a largo plazo. Su proceder con Huawei va a llevar a un replanteamiento por parte de muchas empresas de la necesidad de buscar una alternativa a su sistema operativo Android, del cual es rey y señor. Sin Google, ese sistema es prácticamente inútil. ¿Qué compañía confiará en Google ahora tras la puñalada que le asestó a los chinos?

Esta guerra va más allá de celulares y chips. Aquí estamos presenciando un enfrentamiento sin tregua por el dominio global de las telecomunicaciones. Estados Unidos ha golpeado primero. Beijing se ha mostrado prudente, de momento. Pero esto apenas está empezando. ¿Cuál será la retaliación?

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