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Londres muestra los colmillos

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Es probable que lo que sucedió este lunes en el Reino Unido pase como una noticia desapercibida en nuestro país. Pero sin duda alguna estamos ante un hecho muy relevante en el mundo de la tecnología que podría tener fuertes repercusiones más allá de las fronteras del Canal de la Mancha.

Londres acaba de enseñarle sus afiladísimos colmillos a las empresas de internet que alojan en sus plataformas contenidos generados por terceros. El gobierno de Theresa May presentó un documento de 100 páginas que propone entablar mecanismos de regulación muy estrictos contra todo contenido en línea que vaya desde noticias falsas hasta propaganda terrorista.

Es más, de aprobarse las propuestas del informe, empresas como Facebook, Twitter, Google y otras más pequeñas, serían directamente responsables del contenido que suben los usuarios en sus plataformas, todo ello bajo el concepto de que estas empresas tienen una obligación de cuidar al público en general de este contenido nocivo.

Un ente regulador sería el encargado de elaborar las directrices que comenzarían a regir la operación de estas plataformas y darían instrucciones sobre cómo lidiar con el contenido abusivo. El ente, asimismo, tendría potestad de ordenar el cierre de cuentas o inclusive de plataformas que no cumplan con la ley.

En los últimos meses se ha acelerado la urgencia, al menos entre ciertos gobiernos, de poner freno al desmán en el que se han convertido las redes sociales. En Australia, tras la matanza de 50 personas en dos mezquitas musulmanas, Canberra aprobó una ley que ordena a las principales redes sociales a eliminar de inmediato contenido violento. No hacerlo implica multas multimillonarias y hasta penas carcelarias.

El Parlamento Europeo, en tanto, apoyó una ley que multaría a Facebook y empresas similares con 4% de sus ingresos si no eliminaban contenido terrorista en un lapso de cuatro horas después de ser reportado o subido ese material. Si bien las voces que apoyan la regulación de las grandes empresas tecnológicas ha ido ganando adeptos, cada vez más, la propuesta de Londres ha despertado gran inquietud porque su interpretación puede ser muy amplia y arbitraria.

Si bien no hay debate en torno a qué es pornografía infantil, pornografía vengativa, crímenes de odio, incitación al suicidio y sexting, entre otros, la discusión se torna mucho más delicada cuando de opiniones subidas de tono se trata. Por ejemplo, bajo las leyes que proponen los británicos, ¿un trino como el que Álvaro Uribe escribió recientemente sobre las masacres debería eliminarse?

Según el diario The Guardian, expertos señalan que las propuestas gubernamentales, al ser tan amplias, podrían derivar en un régimen de censura al estilo norcoreano, “en el que unos reguladores pueden tener la potestad de determinar qué páginas pueden visitar los británicos”.

Las próximas semanas generarán un debate muy interesante sobre un tema que durante años ha sido tabú. ¿Regular o no las redes sociales? Quizás a los británicos se les esté yendo la mano, pero sin lugar a dudas, la discusión en ese país abrirá campo para que otros países empiecen a plantear este asunto.

Colombia, un país muy activo redes, debería dar un paso adelante y liderar en el continente este debate más que necesario. Facebook y compañía no pueden seguir lavándose las manos tan olímpicamente.

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