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La movilidad urbana en Bogotá está viviendo un momento de cambio profundo gracias al impulso de las plataformas digitales de transporte. Lo que empezó como una innovación tecnológica hoy es un mercado consolidado que impacta positivamente la productividad, el empleo y la competitividad de la ciudad.
Según cifras de Forbes Colombia, en 2024 más de 1,2 millones de cuentas de vehículos particulares operaron a través de plataformas de movilidad en el país, a las que se suman 185.000 cuentas de taxis. Del lado de los usuarios, 21,5 millones de cuentas utilizan estos servicios, una señal clara de que la movilidad digital ya hace parte del día a día de millones de personas.
Este crecimiento, sin embargo, plantea nuevos retos. Situaciones como la suplantación de identidad, los delitos dentro de los vehículos o la limitada trazabilidad de incidentes evidencian oportunidades de mejora para fortalecer el sistema. Con ese propósito, presenté un Proyecto de Acuerdo en el Concejo de Bogotá, ya aprobado en primer debate, que busca cerrar estos vacíos, sin frenar la innovación ni generar impacto fiscal.
Uno de los propósitos de la iniciativa es el fortalecimiento de los mecanismos de verificación de identidad de los conductores. Al aumentar la confianza, se reduce el riesgo percibido por los usuarios, se incentiva la demanda y la seguridad se consolida como un valor agregado para el sector.
Asimismo, el proyecto propone la implementación de botones de emergencia conectados al sistema 123 y la creación de un esquema de gestión de datos sobre incidentes. Actualmente, el Distrito no cuenta con información consolidada que permita identificar patrones de riesgo por zonas u horarios. Disponer de estos datos, siempre respetando el habeas data, facilitará el paso de una política reactiva a una preventiva, optimizará el uso de los recursos públicos y ayudará a reducir los costos asociados a la atención de emergencias.
Vale la pena resaltar que esta iniciativa no requiere nuevas inversiones. Se apoya en infraestructuras y sistemas ya existentes, en línea con un contexto de restricción fiscal y con la necesidad de hacer un uso eficiente del gasto público. Además, la coordinación entre plataformas, autoridades y Policía fortalecerá la capacidad de respuesta y contribuirá a un entorno más confiable para un sector que moviliza millones de viajes cada día.
El centro de esta discusión no son las plataformas, sino las personas. Avanzar hacia una movilidad digital más segura significa que cada viaje represente tranquilidad para usuarios, conductores y sus familias. Significa prevenir riesgos antes de que ocurran, proteger la vida y fortalecer la confianza en un sistema que ya es parte esencial de la ciudad. Apostarle a la seguridad en la movilidad es apostar por una Bogotá más humana, más eficiente y donde moverse no sea una preocupación, sino una garantía.
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