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La pandemia aceleró la trasformación digital

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Ciro Rodríguez Pinzón Representante a la Cámara

La velocidad y magnitud de la transformación digital, que cambia la forma como las personas se informan, educan, trabajan y se interrelacionan, es de tales proporciones que se acuño la idea de la Cuarta Revolución Industrial.

Pero más allá de ello, el impacto de la pandemia del Covid-19 proyecta alteraciones en los hábitos diarios, como el distanciamiento social y el aislamiento en casa, lo que prueba la funcionalidad del teletrabajo, de la educación virtual, y la toma de decisiones a través de teleconferencias y herramientas tecnológicas por parte de los gobiernos territoriales y el nacional, posiblemente con consecuencias permanentes. Ello obliga a apresurar el salto hacia una administración pública, sector productivo e interrelaciones territoriales cada vez más convergentes en la sociedad digital, y lograr la conectividad de todos los colombianos.

Dicha conversión se facilitará con el despliegue de redes de telecomunicaciones móviles 5G, que por ahora solo proyectamos modelos pilotos, y con el reemplazo de las todavía existentes redes de cobre y coaxial por redes fijas con fibra óptica al hogar. La falta de actualización de la infraestructura, pero sobre todo de un uso responsable de internet, estresan las redes de telecomunicaciones que pueden llevar a un colapso de sus servicios.

Como internet no es un recurso infinito, piénsese en el aumento del tráfico digital producto de la coyuntura del coronavirus, tales como el aumento de clases virtuales, teleconferencias, música y contenidos digitales, aplicaciones y teletrabajo, entre muchos otros.

Así entonces que existe la urgente necesidad de tener un mayor ancho de banda a nuestra disposición, pero si queremos mantener la calidad y continuidad en los servicios de telecomunicaciones, nos obliga hacer un uso más racional y responsable del Internet, tal como han sido las recomendaciones de Asomóvil y las autoridades de telecomunicaciones.

Si bien la Ley de Modernización del Sector TIC establece que, en casos de emergencia o calamidad, los operadores de telecomunicaciones deberán poner a disposición de las autoridades de manera gratuita y oportuna las redes y servicios, es entendible que la infraestructura no se puede aumentar de la noche a la mañana, pese a los esfuerzos realizados por aumentar la capacidad de sus redes.

Tanto el internet de las cosas y la inteligencia artificial, que necesitan una mayor priorización, y ahora emergencias como el Covid-19, nos ponen a evaluar el principio de neutralidad de internet, para exigir una disciplina digital a los prestadores de servicios OTT, esto es los que transmiten audio, video y otros contenidos como Facebook, YouTube y Netflix, y que ocupan más de 50% del uso del ancho de banda. Así, se debe revisar el tratamiento de los datos y el tráfico de internet, sobre la posibilidad de realizar prácticas de gestión razonable del tráfico.

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