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Saber cuidar: nuevo paradigma de ética empresarial

Nada en el cosmos escapa a la gravedad, nada en el planeta escapa al Cambio Climático (CC). Todas nuestras acciones y deseos del presente y del futuro están y serán afectados por el CC y sus factores asociados: el calentamiento global, la contaminación., la saturación de los suelos, la elevación del nivel del mar, etc. No estamos frente a un problema ideológico, religioso, político o de clase, es un problema de especie. Está en riesgo la sostenibilidad de la especie humana. Como dice Leonardo Boff “cuidar no es una opción, aprendemos a cuidar o perecemos […]. El cuidado asume una doble función de prevención de daños futuros y reparación de daños pasados”.

Para continuar como especie en el planeta no podemos parar de producir ni consumir (ni de amar ni soñar). Si queremos hacerlo y evolucionar a estados superiores de humanización es necesario ir dejando atrás nuestro paradigma de acumulación poder y éxito, y evolucionar hacia el paradigma de El Cuidado: saber cuidar de sí mismo, de los cercanos, de los lejanos, de los extraños, de la inteligencia, de las transacciones, del planeta, … saber cuidar es el nuevo paradigma comportamental para los tiempos de cambio climático y relacionamiento global.

La cultura y los procesos depredatorios no tienen futuro. Las empresas depredadoras no tienen posibilidades en un futuro de sostenibilidad humana. El Cuidado es el nuevo paradigma de la ética empresarial.
La ética es el arte de elegir lo que conviene a la vida digna de las personas y al cuidado de los bienes ecosistémicos del planeta. Esta definición vale para la empresa y para toda actuación personal. Como es una práctica, un arte, se perfecciona con la repetición diaria, no con el discurso. No importa lo que usted haga o practique, sea artista o intelectual, trabajador o poeta, creyente o ateo, de derecha o izquierda…si lo que hace está contribuyendo a la vida digna de la gente, es decir, está contribuyendo a que los derechos humanos sean posibles y, al mismo tiempo, su actuación está contribuyendo a cuidar los bienes ecosistémicos del planeta, su actuación es ética.

La realidad de una sociedad está constituida por el conjunto de transacciones o intercambios que se tramitan cada segundo. Estas transacciones son de orden:
• Económico: intercambiamos bienes y servicios
• Político: tranzamos, negociamos y articulamos intereses personales y colectivos.
• Social: intercambiamos roles, status y reconocimientos.
• Emocional: intercambiamos sentimientos y también sentires.
• Cultural: intercambiamos modos de ver y estar en el mundo
• Espiritual: trabajamos por evitar o disminuir el dolor en los otros. Compasión activa.

Si ese conjunto de transacciones al interior y entre las empresas (públicas o privadas), y de éstas con las personas (entendidas como ciudadanos o clientes), y de los ciudadanos entre sí, todos actuando en función de hacer posible los derechos humanos y cuidar del planeta funcionan, tenemos una sociedad con coherencia ética. En la medida que éstas formas de actuar y de ver el mundo se van perfeccionando día tras día, la sociedad y las personas de esa sociedad van construyendo su cultura ética, su modo de ser ético. La ética se construye y se vive en la cotidianidad.

La ética pertenece al conjunto de bienes que no son acumulables, como el amor, la lealtad, la democracia, la verdad, la fidelidad…Estos bienes solo existen mientras se producen.
La ética no es acumulable ni personal ni colectivamente, solo existe mientras se practica. Es una forma diaria de ver y construir el mundo, un mundo que se humaniza y un planeta que se cuida. Es una cosmovisión.
Por ser una práctica, una forma de construir la realidad diaria, requiere mucha atención. Muchas de las formas de actuación ética que practicamos hoy se fueron construyendo a través del tiempo, cometiendo errores, pero siempre teniendo como criterio la dignidad humana y, en estos últimos tiempos, mirando el cuidado del planeta. La ética es para todos los días y todas las actuaciones económicas, sociales, política, emocionales, culturales y espirituales de las personas, las empresas y las instituciones públicas del Estado.

Una empresa funciona a través de un conjunto de protocolos y procedimientos (algoritmos) diseñados o seleccionados intencionalmente para incentivar transacciones que generen valor. Los bienes, servicios, sentimientos, emociones, roles, etc., adquieren valor o pierden valor a través de las transacciones. Un mundo sin transacciones es un mundo indiferente, sin significado. Son las transacciones las que dan o quitan valor a todo.
Las transacciones pueden ser ganar-ganar, ganar-perder o perder-perder. Las transacciones ganar-ganar son las transacciones del El Cuidado, porque permiten al mismo tiempo aumentar la riqueza y la equidad.

Como nos lo enseño John Nash, “para conseguir un buen resultado, cada miembro del grupo debe hacer lo mejor para él mismo y para el grupo”.
Este principio es válido para todas las transacciones, desde las económicas hasta las emocionales y espirituales.