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Analistas 27/03/2021

Un virus aún más peligroso

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo
La República Más

Hay otro virus que pone en riesgos nuestros sueños, proyectos, logros. Entra en nuestra mente, contaminándola. Estoy hablando de los pensamientos negativos que son como un gusano que se cuela en el cerebro consumiendo su energía. Imagina solamente este dato: cada día tenemos en promedio entre 60.000 y 70.000 pensamientos, y más del 80% de ellos son negativos. A este dato agrégale que un noventa por ciento de nuestros pensamientos diarios son los mismos del día anterior. No hay que maravillarse, entonces, si no observamos cambios en la calidad de nuestros resultados; los pensamientos negativos terminan absorbiendo buena parte de la energía de nuestro cerebro y hasta pueden afectar su salud. De hecho, cada pensamiento que tenemos libera unos químicos y una transmisión eléctrica a través del cerebro que nos hace conscientes de aquel pensamiento. Los pensamientos son reales y tienen un efecto sobre cómo nos sentimos y actuamos. De hecho, ¿has notado que cuando tienes pensamientos intensos cambia la frecuencia cardiaca, el ritmo de la respiración, la sudoración de las manos? El cuerpo responde a lo que pensamos.

Soy testigo de los efectos del virus de los pensamientos negativos en las conversaciones que tengo con varios de mis clientes quienes, a pesar de tener éxito en su carrera y sus emprendimientos, están estancados en sus resultados y vidas, o seriamente estresados. Observo muchas veces como los pensamientos más duros, implacables, tajantes los tienen en contra de sí mismos, demostrando poco amor propio. Recuerdo a un cliente quien, a pesar de que le preguntaba sobre sus logros, solo me hablaba de lo que le había salido mal. Era alguien quien estaba adicto a los pensamientos negativos. Una de las satisfacciones más grandes que tengo en mi trabajo es liberar a las personas de esta adicción.

La buena noticia es que podemos entrenar al cerebro para tener pensamientos positivos y liberarnos de la adición de aquellos negativos. Cambiar la calidad de nuestros pensamientos es cambiar la calidad de nuestras emociones y por ende de nuestra vida. El psiquiatra Daniel Amen, autor del bestseller Change Your Brain Change Your Life, sugiere escribir el pensamiento negativo y responderle. Si por ejemplo piensas, “los demás se reirán de mi presentación”, escribe este pensamiento en una hoja de papel junto a una respuesta positiva como, por ejemplo, “otros considerarán mi presentación interesante”. Los pensamientos negativos que tenemos no son necesariamente verdaderos, aun si lo creemos; es cambiando de perspectiva y cuestionando su veracidad como podemos empezar a eliminarlos. Volverse conscientes de tus pensamientos negativos es por ende el primer paso para transformarlos. De hecho, como decía el autor Mathsona Dhliwayo, “nunca le des una pulgada a un pensamiento negativo o tomará una milla”.