Analistas

Se nos fue un ícono de la historia

El Socialismo funciona hasta que se acaba el dinero de los demás”. Esta es una frase de extrema sencillez, pero es quizás el génesis de uno de los cambios económicos, políticos y sociales de mayor relevancia en la historia mundial. Le guste al lector o no, Lady Thatcher cambió a Inglaterra y de paso cambió el mundo. 

 
En uno de sus discursos más recordados, Margaret Thatcher le decía a su audiencia que sus asesores le habían dicho que ella nunca iba a poder subir al poder si continuaba basando su campaña política en un pensamiento tan conservador sobre la economía. Comentaba que una vez ganó las elecciones, esos mismos asesores le habían dicho que le sería imposible ganar su reelección con una agenda tan conservadora en el campo económico. Y comentaba luego que esos mismos asesores le habían vaticinado que le sería totalmente imposible ganar un tercer período con semejante agenda tan cargada de conservatismo económico. Bueno, ya sabemos cuales fueron los resultados.
 
Margaret Thatcher no era una figura política. Era una líder innata con una capacidad de expresión sin paralelo, a quien además le “resbalaba” la crítica infundada de los sectores de izquierda. Digo infundada, porque la izquierda acabó con la economía de Inglaterra en los años anteriores al liderazgo de Lady Thatcher, de la misma forma como ha acabado la economía de todos los países del mundo que han intentado implementar un modelo económico basado en la redistribución inmediata del ingreso. No es extraño que este modelo nunca haya funcionado, pues la envidia jamás podrá llegar a ser el génesis de una ideología política lógica y sostenible. 
 
Una de las mayores críticas que hoy en día y en aquella época se la hacía a la política económica de Lady Thatcher es que el coeficiente Gini del país se había ampliado durante su gestión. Totalmente certera esa afirmación, pero totalmente irrelevante. Lo realmente importante es que durante el gobierno de Lady Thatcher la economía de Inglaterra creció rápidamente, lo que implica que el tamaño de la “torta económica” se incrementó de forma acelerada, hecho que implicó que el sector público de Gran Bretaña tuviera mucho más recaudo para invertir en gasto social. Me pregunto, ¿cual es el problema de que existan mil Sarmientos Angulo o Slims si Pedro Pérez en Choachi tiene casa propia y tiene cómo alimentar a su familia? ¿Acaso es que todos los ciudadanos del mundo tenemos que tener el mismo ingreso? ¿Tenemos que seguir enfrascados en la sociedad en la cual el mensajero le raya con la llave de la motocicleta el Mercedes Benz al presidente del banco? 
 
El “thatcherismo” le regaló al mundo un valor agregado inmenso: la demostración que la privatización de la empresa pública sirve. La decisión de buscar la eficiencia en los procesos ha generado un cambio violento del estándar de vida de los humanos, desde la China hasta Rusia y Colombia. Lady Thatcher libró batallas violentas en contra de los grupos sindicales en Inglaterra para lograr que empresas públicas pasaran a manos privadas. ¿Para qué? Muy sencillo, para que estas empresas se comenzaran a manejar con criterios técnicos, y no como botines de la burocracia. El cambio no pudo haber sido más impresionante. El que no crea, que mire la fortuna de la Rolls Royce. 
 
El Presidente Uribe nos regaló una dosis de “thatcherismo” durante su gobierno, al tomar la valiente decisión de democratizar la posición accionaria de Ecopetrol. Gracias a esa decisión, en mi opinión la más acertada que tomó su administración desde el punto de vista económico, el valor de mercado de Ecopetrol pasó de US$8,000 millones a US$128,000 millones, hecho que ha tenido inmensas repercusiones en el ahorro y la inversión de Colombia. Pero la batalla no está ganada. Tenemos, por ejemplo, al alcalde Gustavo Petro tratando de introducir políticas “anti-thatcherismo” a través de las empresas públicas de Bogotá. No nos dejemos meter goles del populismo. En Inglaterra, esos goles son historia, gracias a Lady Thatcher. Ojalá algún día estemos igual en Colombia.