Analistas

Perspectivas para 2017

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en el panel de análisis que anualmente organiza el economista en jefe de Corficolombiana, Andrés Pardo. En ese panel, un grupo de economistas presentamos nuestras expectativas para 2017. Por el lado del crecimiento, todos los analistas coincidimos en argumentar que 2017 podría ser mejor, asumiendo, claro está, que el señor Trump decide no comenzar una guerra comercial con China. Si ese es el escenario, entonces se puede argumentar que 2017 debería ser un año de crecimiento positivo para las exportaciones.

El próximo no será un año en el que veamos los precios del petróleo por los niveles que vimos a principios de 2016, cuando el crudo alcanzó a cotizarse por debajo de los US$30. Por eso es que en XP pensamos que es probable que las exportaciones de Colombia se incrementen, por lo menos, un 15% año/año en 2017. Este hecho ayudará a aliviar un poco la situación de las cuentas externas del país.

Los analistas también coincidimos en que 2017 debería ser un mejor año para la demanda interna. La razón estaría atada a la posibilidad de que el USDCOP se mantenga por los niveles actuales, y al hecho de que la brecha del producto se mantendrá holgada, eventos que deberían contribuir a generar un importante evento de desinflación. Si la inflación baja el próximo año, dos cosas van a suceder. La primera, que el Banco de la República va a tener buen espacio para recortar las tasas de interés en forma relevante, y dos, que el salario real de los colombianos crecerá en 2017, porque la inflación terminará el año en niveles cercanos a 4% año/año y seguramente el salario mínimo se incrementará en por lo menos 6,5%. Una menor tasa de interés podría ayudar a incrementar el consumo de bienes durables, y el mayor salario real debería ayudar a aumentar el consumo de otros bienes.

Hubo un claro consenso entre los analistas de que si llegase a colapsar el proceso de aprobación de la reforma tributaria, los efectos para la economía serían nefastos. Es claro que una mayor tributación de IVA implicará que los bienes que se venden en la economía subirán de precio. Pero es aún más certero que si no pasa la reforma tributaria, o si esta pasa demasiado “desplumada”, Colombia estará en riesgo latente de perder el grado de inversión crediticia. Créame, apreciado lector, que perder el grado de inversión sería muchísimo más doloroso para la Nación que tener que pagar más IVA, entre otras cosas porque si no hay reforma tributaria, el costo de fondeo del Gobierno se incrementará de forma material, y también, porque si no hay reforma, el Banco de la República no tendrá la posibilidad de disminuir las tasas de interés en forma contundente.

El tema del proceso de paz casi no entró en la conversación. No me extrañó ese hecho porque siento que cada día está quedando más claro que firmar un papel con las Farc no va a generar un caudal de inversión hacia Colombia. Como se ha argumentado muchas veces en esta columna, que menos gente muera en Colombia gracias el hecho de que las Farc se desarmen es una gran noticia para la sociedad, pero no necesariamente para la economía. Firmar un papel con las Farc no hará que Colombia crezca al 6%. La única forma bajo la cual Colombia podría pasar de crecer a tasas actuales (2-3% año/año) para crecer al 6% anual, seria adoptando el sistema político y económico de Singapur. Pero como todos sabemos, eso es un imposible en un país donde los criminales de las Farc van a tener voz y voto privilegiado en la discusión de la agenda económica del país.