MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Contrario a lo que se piensa, hemos sido practicantes de plogging en algún momento de nuestras vidas, solo que no sabíamos que se trataba de un deporte con fines ecológicos.
Recuerdo las clases de educación física en el colegio luego del receso cuando el profesor nos pedía hacer ciclos de sentadillas o zancadas mientras debíamos recoger los empaques de comida, botellas y servilletas que quedaban “por ahí” después del recreo. Me pregunto ¿cuántos de nosotros logramos desarrollar conciencia tras ese acto? ¡Pocos!, ¿verdad? Pues en realidad la intención del profe era buena y como se dice lograba “matar dos pájaros de un solo tiro”, ejercicio y limpieza en un solo acto, pero poco o nada nos sirvió para el resto de nuestras vidas.
Más de 20 años después nos convertimos en adultos responsables, cargados de experiencia y sobrevivientes a una pandemia que nos enseñó la importancia de cuidar el planeta, cosa que a los profesores y publicistas les ha costado mucho y que en cuestión de un año nos ha llevado a muchos a evaluar nuestro comportamiento de consumo.
Plogging es una reciente práctica deportiva global tan elemental para quienes llevan un estilo de vida saludable y consciente que hay quienes lo ven como algo tonto, como cosas que se inventan sin sentido, pero que en realidad va mucho más allá de hacer ejercicio y recoger “basuraleza” como le llaman sus practicantes.
Se trata de un propósito superior que une personas, que genera conexiones y establece comunidades al mejor estilo de lo que plantea la economía colaborativa.
Estas redes colaborativas se encuentran en muchas ciudades del mundo, se dan cita para cuidarse y cuidar el planeta dejando un fuerte mensaje en ciudades y lugares turísticos invadidos de basura. Ganas, consciencia, acordar un punto de encuentro, portar tenis y ropa deportiva, una enorme bolsa de basura y la habilidad de trabajar en equipo son suficientes para cumplir el objetivo. No solo gana el planeta, gana quien más basuraleza recoja y lo más importante, disponga de tales desechos adecuadamente para que continúen su ciclo de reciclaje por ejemplo.
El asunto no es llenar bolsas y bolsas de basura, es saber lo que se debe hacer con ella: separar y disponer adecuadamente lo recogido hace parte de un ejercicio completo de sostenibilidad que invita a reducir, reutilizar y reciclar.
Este nuevo deporte nació en 2016 en Suecia tras la creciente preocupación por la contaminación causada por el plástico. Una práctica con un rápido crecimiento a nivel global que día a día gana adherentes saludables y conscientes.
Una actividad a todas luces sostenible, que integra el bienestar personal con el bien común. Deporte, salud, ecología, labor social, trabajo colaborativo.
En nuestro país ya existen comunidades plogging decididas a llevar un estilo de vida saludable y amigable con el medio ambiente y la sociedad.
Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Colombia, Cuba entre otros, ya practican este deporte hasta ahora poco valorado, desconocido y que se percibe sin importancia pero que es una sostenible mezcla de deporte, cultura, auto cuidado, evolución.
Estamos ante dos formas de hacer ejercicio al aire libre, pensando en nuestro bienestar individual o integrando este al planeta.
En fin el Año Nuevo es esa fiesta global en la que todos juegan a creer que tenemos un botón mágico para asegurar que se van a cumplir los deseos
Una operación triple propósito: recolectar caja que tape el malgasto desmedido y le de liquidez al gobierno en un año electoral para poder consolidar el modelo económico SSXXI de su propuesta constituyente
En términos de urgencia, la prioridad debe ser la asignación de nueva capacidad que no tiene un límite intrínseco diferente al costo de expansión del sistema, perfectamente gestionable con planeación y señales económicas claras