.
Analistas 05/10/2021

Diseño responsable

Adriana Gutiérrez Ramírez
Gerente de Bloom Ecoworking

Muchas veces nos preguntamos si como profesionales independientes, consultores o diseñadores podemos adelantar tareas que aporten a la sostenibilidad del planeta. Esto sucede porque hemos visto la sostenibilidad como un asunto netamente “ambiental” cuya responsabilidad está en manos del Gobierno o de las organizaciones.

Tenemos quizás una visión reduccionista de todo lo que esto implica, pero en realidad es tan simple como tratar de entender que todo parte de una decisión individual. En sí, la decisión de actuar guiados por la sostenibilidad debe partir de una firme convicción personal y no debe desligarse de ninguna de las actividades de nuestras vidas. Partiendo de que no tenemos que estar inmersos en una estructura organizacional para ser sostenibles, se puede iniciar un proyecto de tal naturaleza para productos o servicios.

Es viable y debería ser una obligación que todo emprendimiento u organización cuestione la forma como diseña o modela sus negocios. Sin duda, para que esto funcione debe partir de un diseño ético y, -bien valdría la pena mencionar aquí, que debemos quitarnos de la cabeza la idea de que sostenibilidad es igual a medio ambiente-, teniendo esto más o menos claro y entendiendo que la sostenibilidad se soporta en tres ejes fundamentales: lo social, lo ambiental y lo económico, entendemos que el componente ético debe ser el punto de partida; la responsabilidad con el cliente desde el punto de vista de la simplicidad, la transparencia y la integridad toman protagonismo.

Una vez, se encuentre claramente definido el componente ético se procede a trabajar en el frente de un diseño sostenible que contemple dos de los tres ejes fundamentales: lo social y lo ambiental. Todo diseño sostenible debe tener como base el impacto en las personas en todo lo relacionado con los derechos humanos y la sociedad.

De la misma manera, una coherente relación con el planeta tratando desde todo punto de vista cerrar lo máximo posible el círculo y evitar los residuos, reducir el consumo energético y favorecer el uso de materiales no solo responsables con el medio ambiente, sino con la sociedad, entendiendo por esto último que debemos estar atentos al origen de los insumos ya que muchos de ellos bien podrían denominarse “ecoamigables”, pero ser producidos en economías que desafían la sociedad, la equidad de género o el respeto por los menores de edad, y esto no estaría enmarcado dentro de lo que es la sostenibilidad.

Si se trata de un servicio podemos ser sostenibles desde las buenas prácticas socio ambientales. En la oficina el uso de papelería ecológica, tintas de origen vegetal, reducción del consumo de energía, del uso de aires acondicionados, de papel, de impresiones y trabajando constantemente en el favorecimiento de la iluminación natural y la correcta disposición de desechos.

Después de todo, es muy simple comenzar a innovar y a trazar modelos de negocios sostenibles. El diseño responsable hoy en día ha cobrado mucha fuerza a nivel mundial y es completamente aplicable a cualquier modelo u organización.

En términos mercadológicos todo esto va a enriquecer la reputación de la marca debido al valor percibido por los consumidores, quienes hoy en día están al tanto de que sus marcas preferidas no generen un impacto negativo en el planeta, usen productos con materiales sostenibles desde lo social, lo ambiental y lo económico, mejorando por supuesto los procesos de ecodiseño al gestionar adecuadamente los residuos y el uso racional de la energía, entre otros.