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ALTA GERENCIA Las empresas sin jefes son una realidad laboral difícil de aplicar
martes, 9 de junio de 2015
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Precisamente su última iniciativa para fortalecer y revolucionar la cultura de Zappos es Holacrazy, un sistema de autogestión que valora la experiencia por encima de la autoridad, y que trata de que el peso de liderar equipos no recaiga en el líder sino en cada persona. El pasado 30 de abril finalizaba el plazo establecido por Hsieh para que sus empleados cumplieran un curioso requisito: “Quien no sea capaz de adaptarse a Holacrazy deberá abandonar la empresa, con tres meses de indemnización”. 200 empleados de Zappos (14% de la plantilla) decidieron tras el ultimátum que la organización sin jefes no está hecha para ellos y renunciaron al sueño de autogestión de millones de trabajadores, abandonando a Hsieh y a sus revolucionarias teorías -aplicadas- sobre recursos humanos.

No cabe duda de que estos sistemas que aplanan la estructura de la empresa y dan otro rol al jefe cambian la compañía entera. Dar cada vez más voz y voto a las personas de la organización implica, asimismo, fomentar la inteligencia colaborativa.

Con la debida madurez cultural dentro de la organización, todo esto supone ir hacia lo que en inglés se conoce como accountability, que es la capacidad de rendir cuentas, y que implica la responsabilidad y ser capaz de asumir los errores propios y aportar valor.

Pero no todo son ventajas en este sueño de autogestión. The Wall Street Journal recordaba recientemente que “los empleados de Zappos sostienen que el nuevo sistema es confuso y requiere mucho tiempo de adaptación. Algunas veces supone hasta cinco horas extra de reuniones por semana”.

El Journal añade que la nueva filosofía de gestión está descrita en una especie de Constitución, en la que los problemas se denominan tensiones y las actualizaciones se ponen en marcha en reuniones tácticas.