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ALTA GERENCIA Cómo motivar y retener al mejor talento
lunes, 11 de marzo de 2013
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Fernando Albán Díaz del Castillo

Una de las mayores preocupaciones de los gerentes, es cómo retener al personal más talentoso de las compañías, pues el retiro, especialmente de aquellos trabajadores que son considerados como estrellas dentro de la empresa, representa una importante pérdida en términos de preparación, entrenamiento y tiempo dedicado al desarrollo de un recurso que nos abandona prematuramente.

Bien es sabido que los jóvenes recién egresados de las universidades, tienen frente al trabajo expectativas muy diferentes a las que tuvieron las generaciones anteriores; un primer paso en la retención de personal, consiste en detectar esas necesidades específicas y tratar de satisfacerlas. Los nuevos profesionales buscan trabajos interesantes, buenos jefes de quienes se pueda aprender, oportunidades de capacitación y desarrollo, posibilidades ciertas de ascenso en el corto plazo y flexibilidad laboral, entre otras.

Esto ha obligado a jefes, directores y gerentes a cambiar a su estilo de liderazgo, y especialmente la forma como dan órdenes, asignan y controlan el trabajo de sus subalternos. Supervisar permanentemente a un empleado, es un esquema mandado a recoger, pues es el reflejo de la manera como se controla a los niños más pequeños; a los trabajadores, más aún si son profesionales, debe tratárseles como los adultos responsables que son. Ellos buscan y esperan que se les asignen tareas con objetivos claros y concretos, y que les definan los plazos en que deben alcanzarlos.

La labor del jefe debe concentrarse entonces, en brindar la información y orientación que requiera el colaborador para la realización del trabajo. Un buen jefe debe ser capaz de otorga la libertad suficiente, para que el empleado sea el que defina la forma como hará su trabajo. Esta, según muchas experiencias exitosas, es la mejor manera de conseguir que los empleados desarrollen su potencial y pongan en cada tarea no solo su empeño, sino sus conocimientos, habilidades, iniciativa y creatividad. No hay mejor supervisor, que el entusiasmo que despierta la realización de una tarea interesante y todo aquello que signifique un reto para el trabajador.

Si bien la remuneración es otro factor primordial en la retención del personal contratado y debe mantenerse siempre dentro de niveles competitivos de mercado, existen otros factores que pesan de manera significativa en la decisión de los trabajadores de permanecer o no dentro de una organización. La información que la empresa pueda brindarle al empleado sobre su posible carrera dentro de la empresa, los planes de educación, actualización y desarrollo que se tienen diseñados para él, pueden convertirse en una importante ancla, que asegure su permanencia. Así mismo, la habilidad que tenga el jefe para brindar permanente retroalimentación con transparencia y buen juicio, tanto en lo bueno como en lo que debe corregirse, es importante para que el trabajador, que busca su crecimiento y mejoramiento continuos, siga avanzando en la dirección correcta.

Otro de los motivadores importantes del trabajo, se activa cuando conseguimos ubicar a los empleados en áreas de la empresa que sean de su interés; hacer lo que a uno le gusta despierta la creatividad y el entusiasmo. También puede resultar atractivo pertenecer a equipos de trabajo que reúna a los profesionales más talentosos de una compañía; esta alternativa no solamente puede convertirse en un excelente motor de desarrollo para todos, sino en una forma permanente de aprendizaje, actualización y forma de provechar el conocimiento colectivo.

Crear un ambiente que motive recae en hombros del líder
Los líderes efectivos de hoy, son los que consiguen crear un ambiente en el que la gente crece y se compromete a aportar sus conocimientos, talento, iniciativa y entusiasmo, para alcanzar el éxito de la organización. Quienes han conseguido medir el compromiso de sus trabajadores, saben lo que cada grado en que este se incrementa o disminuye, puede representar para la productividad de cualquier negocio. Por lo tanto, si se quiere conservar al talento humano de la compañía, debe evitarse a toda costa convertirse en “asesino del entusiasmo” de los trabajadores. Para ello, nunca deje de reconocer los logros de su equipo, sea constructivo en la crítica, justo en sus decisiones y transparente en su actuar.