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ALTA GERENCIA Aprenda a salir por la puerta grande de la empresa en la que estaba
lunes, 5 de mayo de 2014
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La forma de salir de su empresa no puede tomarse a la ligera. Es una cuestión que nunca debe descuidar, porque tiene mucha importancia para su futuro profesional.

Paco Muro, presidente de Otto Walter en España, explica que “ya sea por una salida voluntaria, por una reestructuración de un departamento entero o incluso por un despido individual, saber marcharse con elegancia y sin mácula es algo que hay que tener presente y hay que trabajar.

En la dificultad emocional que supone salir de una organización el cuerpo pide desahogarse y soltar todo eso que uno tuvo que callar cuando estaba atado a la compañía. Sin embargo, es mucho más eficaz mantener la cabeza fría y concentrarse en dejar la huella adecuada para que favorezca cualquier circunstancia que se pueda presentar en el futuro”.

Proteja su marca
Saber salir bien de una empresa o de un trabajo es mucho más difícil que saber entrar. Vivian Acosta, socia de Norman Broadbent, cree que “uno debe irse muy bien de su compañía aunque haya sido maltratado. Lo único que no abandona un profesional es su marca personal, y hoy no puede esconder nada. Si se va mal, la consecuencia inmediata es el primer impacto que provoca en su marca y en las empresas a las que luego puede incorporarse. De manera que hasta el último día hay que estar al cien por cien, y conviene marcharse incluso con gratitud”.

Muro recomienda que se ofrezca a ayudar a traspasar todos sus temas a quien lo sustituya: “trabaje como nunca, con entusiasmo y hasta el último minuto. Esto es algo que siempre dejará una huella de profesionalidad impecable”.

El presidente de Otto Walter insiste en que “hay que ser práctico. Desde que se decide abandonar, el primer trabajo es dejar la mejor huella posible”.

Por si tiene que volver...
Vivian Acosta recuerda que, además, se debe tener en cuenta el escenario de aquellos que se van de una compañía para trabajar en otra pero luego regresan a la primera. En este caso, nuevamente, si ha sabido marcharse y ha logrado preparar el camino para un hipotético regreso, su aventura de ida y vuelta irá bien. Además, debe tener en cuenta que esta situación es mucho más habitual de lo que se puede pensar. Hasta hace algún tiempo, el hecho de que una organización rescatara a quien se había ido era implanteable, pero esta ley no escrita está hoy en revisión.