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Alza de informalidad y déficit de trabajo decente, entre las tendencias del empleo para 2026
La OIT prevé que más de 186 millones de personas estén desempleadas y la brecha de subutilización de mano de obra alcance a 408 millones
De cara al inicio de año, la Organización Internacional del Trabajo, OIT, publicó el estudio 'Employment and Social Trends 2026', en el que analizó el panorama del empleo en todo el mundo desde 2015 y proyectó los retos y tendencias que marcarán al sector en los próximos meses. Entre sus advertencias principales, señaló que todavía persiste una falta de avances en la reducción de los déficits de trabajo decente, debido a la incertidumbre política y comercial que frena la productividad.
En primer lugar, la OIT explicó que, a nivel mundial, la intención de mejorar la calidad del empleo se ha desacelerado en las últimas dos décadas, lo cual se ve reflejado en que la proporción de trabajadores en situación de pobreza extrema solo disminuyó 3,1 puntos porcentuales desde 2015, pese a que en la década anterior la reducción fue de poco más de 15 puntos porcentuales.
A esto se suma que la tasa de pobreza laboral extrema y moderada se incrementó en los países con ingresos bajos en los últimos 10 años y se situó en 68%.
Con respecto a la tasa de informalidad, la organización indicó que la mundial subió 0,3 puntos porcentuales en el mismo periodo de tiempo y, para este año, proyectó que 2.100 millones de trabajadores laborarán bajo este régimen en 2026, especialmente por razones asociadas con la falta de calidad en el empleo y el acceso limitado a protección social, derechos laborales, seguridad y estabilidad. Puntualizó que muchas personas también se ven forzadas a estar en la informalidad por necesidad, a pesar de la mala remuneración.
Uno de los obstáculos que evita que se reduzcan los déficits de trabajo decente surge con la desaceleración de la transformación de las economías hacia sectores más productivos que cuenten con mejores condiciones, pues dicha movilización se ha reducido a la mitad en todo el mundo durante los últimos 20 años.
"La ralentización de la transición de los trabajadores hacia sectores con mayor formalidad y estatus de empleado no solo es un factor importante de la desaceleración mundial de las mejoras en la calidad del trabajo, sino también del debilitamiento del crecimiento de la productividad", señaló la OIT.
Por otra parte, la organización estima que la tasa de desempleo del año pasado cerrará en 4,9%, no tendrá cambios importantes en comparación con 2024 y se mantenga en niveles similares en los próximos dos años. Asimismo, prevé que, durante este año, haya más de 186 millones de personas en desempleo y la brecha de subutilización de mano de obra alcance a 408 millones.

En cuanto a las regiones, aclaró que América Latina y el Carina reducirán su tasa de desempleo general a medio plazo, contrario a lo que sucederá en América del Norte, donde subirá. Sobre este punto, la OIT destacó que el trabajo disminuiría en los países con altos ingresos, lo que significará un cambio radical luego de que tuvieron un crecimiento anual de 1,1% entre 2010 y 2019; aumentará en 0,5% en los de ingresos medianos por los cambios demográficos; y alcanzará 1,8% en los de ingresos medianos bajos.
"Gracias al fuerte crecimiento demográfico y a la gran cohorte de jóvenes que se incorporan al mercado laboral, se prevé que el empleo en los países de bajos ingresos crezca un 3,1 % en 2026, tras una tasa de crecimiento medio del 2,3 % entre 2010 y 2019. Sin embargo, el débil crecimiento de la productividad y la escasez de oportunidades de trabajo digno pueden impedir que estos países aprovechen el potencial dividendo demográfico", agregó la organización.
Sobre la brecha de género, detalló que la tasa de desempleo mundial de las mujeres es solo un poco más alta que la de los hombres, lo que dejarían entrever que no se enfrentan a tantas barreras para encontrar empleo como las que encuentran par acceder al mercado laboral. Para 2026, proyecta que la diferencia entre ambos sexos se sitúe en 4,3 puntos porcentuales.
Al respecto, la OIT afirmó que dichas brechas varían de forma importante en las regiones, más no en los países según sus niveles de ingresos, "lo que pone de relieve el papel de las normas sociales y los estereotipos en la configuración de estos patrones. Además, las brechas de género no se han reducido en indicadores como la incidencia del trabajo familiar contributivo y la proporción de trabajadores que viven en condiciones de pobreza extrema".
Para la promoción del trabajo decente, la organización señaló que, con ayuda de unas instituciones laborales óptimas, las ganancias de productividad se pueden traducir en salarios más altos y contribuir al crecimiento del empleo. Explicó que el crecimiento en la remuneración y los ingresos labores seguirán siendo suficientes para compensar las pérdidas provocadas por las alzas de la inflación que se vieron entre 2022 y 2024.
La OIT también advirtió que, a causa de los cambios demográficos, los déficits de trabajo decente volverán a aumentar en los próximos periodos, debido a que la adopción de la inteligencia artificial, la incertidumbre en materia de política comercial, la baja inversión extranjera y el estancamiento del crecimiento del comercio, evitarán que las condiciones laborales mejoren.
"En tiempos de crecimiento mundial lento y de disminución de los niveles de ayuda oficial al desarrollo, los países tendrán que depender cada vez más de las políticas nacionales y de los motores de la transformación económica para promover el trabajo decente", añadió.
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