miércoles, 23 de octubre de 2013
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Juan Manuel Ardila Zamora

La industria automotriz siempre ha sido reconocida por elementos que, se podría pensar, la hacen sostenible por sí misma.

Genera empleo calificado y sus profesionales y técnicos son muy bien valorados en el mercado laboral por los conocimientos y el desarrollo que reciben al hacer parte de estas organizaciones. Adicionalmente, sus plantas de producción cuentan, en general, con tecnología de punta, métodos de producción muy eficientes, sistemas de control de calidad avanzados y procesos limpios con bajo impacto ambiental. Además, cada vez estamos más cerca de los avances tecnológicos en diseño y desarrollo de vehículos, lo que genera que grandes innovaciones en producto estén al servicio de los clientes prácticamente desde su lanzamiento mundial. Finalmente, esta industria siempre ha estado cerca de la comunidad y por lo general en estas organizaciones hay una auténtica preocupación por generar planes y programas de inversión social, como la Academia Chevrolet para Taxistas.

Entonces, ¿cómo mejorar la sostenibilidad del sector automotor en Colombia?
Ante esta pregunta puede haber muchas opiniones encontradas, sin embargo, en mi concepto, esta es una industria que impulsa la economía y el desarrollo en los países en donde tiene presencia. Entonces tenemos que seguir siendo líderes en empleo de calidad, en procesos de producción, tecnología, innovación, relaciones con la comunidad, estrategias para hacer clientes felices, pero además debemos aumentar la competitividad del modelo de producción y ensamble de vehículos. De nada sirve pasar la mayoría de las materias, si perdemos la que es prerrequisito para graduarnos.

Esta es una apuesta, no sólo por la viabilidad de la industria, sino también por el desarrollo de Colombia. Me siento orgulloso de saber que mi país pasó del ensamble a la fabricación de vehículos, gracias al proyecto de reconversión industrial de GM Colmotores. Asimismo, desde hace años hay autopartistas en nuestro país que han hecho grandes inversiones e implementado tecnologías nunca antes vistas en la región. En ejemplos como estos está la respuesta. Esto es competitividad sostenible.

Finalmente, no quiero dejar al lado un tema que es también muy relevante cuando se habla de sostenibilidad en el sector: la movilidad sostenible. Restringir el uso del vehículo o limitar el acceso a los colombianos a cumplir uno de sus primeros sueños, como es tener un ‘carrito’, no es movilidad sostenible. En mi opinión, se deben seguir impulsando estrategias para el uso eficiente y racional del vehículo. Un ejemplo reciente fue la Primera Semana del Carro Compartido en Bogotá, durante la cual 16 empresas privadas, la Secretaría de Planeación Distrital, la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) y cuatro universidades se unieron para promover este modelo, ya exitoso en el mundo.

La sostenibilidad del sector automotor y de su industria, tienen mucho terreno ganado, sin embargo, frente a los retos actuales debe seguir generando todas las historias positivas a las que estamos acostumbrados e incrementar esfuerzos en mejorar la competitividad de la producción nacional, promover el uso eficiente del vehículo y cumplir el sueño de miles de tener un vehículo que los ayude a crecer, moverse y desarrollarse.

Ensayo y error, clave para competir mejor
Como sector, enfrentamos una de las asignaturas más complejas. Toca buscar oportunidades en cada rincón, cuestionar, arriesgar, probar, equivocarnos, reinventar, rediseñar, pensar lo impensable. Encontrar eficiencias en todos los eslabones de la cadena, en el material, la logística, la producción, la entrega a los clientes, el servicio, etc., con el único propósito de eliminar los desperdicios que nos resten competitividad.