Gracias a la vida por ti, mami. Vives en mí, en tus nietas, en cada persona que tocaste con tu energía y tu amor. Ese es tu legado
Para una región marcada por el exilio, la sospecha y el resentimiento, esta no es una consigna espiritual: es una oportunidad histórica para recomponer la confianza y volver a creer en lo colectivo