lunes, 9 de marzo de 2020

EditorialLR

Solo hasta el pasado 11 de febrero la Organización Mundial de la Salud le puso el nombre oficial a un extraño brote identificado por primera vez en Wuhan, China, y que está causando estragos en todo el mundo, incluido Colombia que oficialmente reconoció el primer caso en Bogotá. El nombre de la enfermedad es “coronavirus 2019” que se abrevia como Covid-19, en donde “co” es “corona”, “vi” a “virus” y “d” “disease” o “enfermedad”. Era una noticia que se esperaba con preocupación, pues era muy raro que el letal virus no apareciera a pesar de que en Ecuador, Chile, España y Estados Unidos ya se hubieran identificado situaciones graves.

Donde primero se sintió con fuerza fue en la tasa de cambio que se ha visto atacada como a todas las monedas emergentes llevando el dólar hasta un increíble precio de $3.500 que no había sido tenido en cuenta por nadie. Hace un año el valor del dólar era de $3.099 y para hoy comienza la jornada en $3.584. Con base en eso, la devaluación en lo que va de 2020 es de 9,98% y solo en marzo ha sido de 2,02%; si se analiza este importante dato se tiene que la devaluación del peso colombiano durante el último año es de 13,3%.

Aún la OMS no ha calificado el Covid-19 como una pandemia, muy a pesar de que el virus está presente en 80 países con más de 100.000 infectados y casi 3.500 muertes oficiales, bien se puede decir que la tardanza para identificar víctimas ha sido uno de los factores de desconfianza en las cifras. Si miramos la prospectiva del comienzo del año, las grandes preocupaciones económicas solo tenían que ver con la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos, las marchas sociales en algunos países, la adecuación del Brexit en Europa y quizá de desaceleración china; por ningún lado se observaba llegar una amenaza global de tipo sanitaria, tal como la que han tenido que enfrentar especialmente los gobiernos chinos, italianos, iraníes y coreanos, países en los que el coronavirus tiene mayor impacto.

En términos de Nassin Taleb el primer trimestre de 2020 está siendo afectado por un “cisne negro”: un suceso desproporcionado, de alto impacto, difícil de predecir y que se ha escapado de los análisis de probabilidad. Claramente, el Covid-19 es un suceso inesperado de gran magnitud, de grandes consecuencias y disruptivo en muchas situaciones, en Colombia por ejemplo, el dólar nunca había llegado a $3.500 ni se había tenido una devaluación tan grave en tan poco tiempo. Es un hecho atípico que obligará a las cuentas nacionales a rehacer los números. Nadie puede negar que este suceso tendrá un gran impacto al menos en la economía de bolsillo y en las proyecciones que tenía el Gobierno Nacional en términos de tasa de cambio y precio del petróleo.

La devaluación le trasmitirá en el corto plazo el problema a la canasta familiar, dado que los importados representan casi 19%. Pero en donde más se verá una devaluación tan acelerada es en el PIB de Colombia contabilizado tradicionalmente en US$342.788 millones, por que hoy, con la tasa actual, baja a US$296.379 millones. En el PIB per cápita también se sienten las cosas: hace un año era de US$6.939 y hoy es de US$6.000. La economía debe sobreponerse a un dólar muy caro que le pega al bolsillo de las personas y a un barril de petróleo barato en medio de la incertidumbre que representa atender el contagio del coronavirus.

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