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EDITORIAL

¿Qué pasa con el ministro Vallejo?

lunes, 18 de abril de 2016
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El Ministro está desconectado de quienes toman las decisiones en un sector neurálgico para el futuro económico del país.

Al presidente Juan Manuel Santos se le avecina una verdadera catástrofe en el manejo ambiental, pues los bandazos que se dan en el sector no tienen precedentes. La gestión  atraviesa por una crisis de gobernanza como nunca se había experimentado en el Ministerio de Ambiente. Mucho tiene que ver con que esa cartera quedó mal diseñada, pero eso no es excusa para que no haya la más mínima unidad de criterio en las acciones que emprenden la Anla, Parques Nacionales, Ideam y los cuatros institutos vinculados, además de las CAR y las autoridades urbanas.

Existe un hipotético Sistema Nacional Ambiental que intenta construir una perspectiva integradora en políticas públicas pero no lo logra. El mejor ejemplo es la licencia ambiental reversada para buscar petróleo en La Macarena. Lo más grave, y que debería poner al ministro Gabriel Vallejo en la lista de los afectados por la sonada crisis ministerial, es que la capacidad operativa de su cartera es mínima: le devuelve al Presupuesto Nacional gran parte de sus recursos por no invertirlos, mientras tiene a sus unidades técnicas asfixiadas, pues operan cada vez con menos recursos. No hay buen ambiente en el Ministerio del Ambiente. Una suerte de esquizofrenia interna que se evidencia, pues las unidades contratan con términos de referencia con resultados amarrados, a menudo con ONG internacionales que tienen sus propias agendas de política o solo dicen lo que los funcionarios quieren que se diga. 

Vallejo ha sido incapaz de construir actuar en equipo con sus colegas de Agricultura, Minas, Vivienda o Comercio. Está confundido con el rol de regir políticas públicas para lo cual debe tener capacidad técnica. Todo es susceptible en convertirlo en propaganda de “desarrollo sostenible”. Solo unos pocos funcionarios entienden lo que significa el potencial de una política ambiental sana para afrontar los retos del país. Hay confusión entre gestión ambiental y propaganda: proponer “Magia Salvaje” para reflejar las perspectivas de trabajo en biodiversidad es un grave error frente a los técnicos ambientales. Nadie habla de colegios sostenibles, mercados verdes, biocomercio o energías alternativas. Es un error enfocarse a rajatabla en el ordenamiento territorial con líneas y áreas protegidas de papel, en vez de enfocarse en agendas territoriales con gobernaciones, CAR y sector privado.

El abandono de la gestión ambiental internacional -en cabeza del Ministro- es una de las mejores muestras de que no hay ruta; no hay quién haga negociaciones de alto calado, esa tarea es delegada en la Cancillería y en el peor de los casos en el viceministerio, quienes han perdido millonarios recursos que el país necesita para el sector. Ojalá el Presidente se siente con el Ministro y se den cuenta que tienen una bomba entre sus manos que no puede explotar.

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