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EDITORIAL Otro golpe para el bolsillo y los importadores
miércoles, 31 de marzo de 2021

El nerviosismo de la tributaria, la velocidad de la vacunación y varios eventos externos han hecho que la divisa llegue a niveles que no se veían desde noviembre del año pasado

Editorial

El peso colombiano se ha devaluado cerca de 8,9% este año y se acerca a los $3.800, un dato que si bien sigue mejorando las cuentas del Gobierno Nacional, que gana por la renta petrolera $451.000 millones cada vez que el crudo sube un dólar, lo cual alivia sus finanzas, afecta por el otro lado a los importadores y a los hogares colombianos, que siguen consumiendo una gran cantidad de productos importados.

En cifras, la devaluación nacional, superior a la de otras monedas de la región, es uno de los factores que ha hecho que el déficit de la balanza comercial siga creciendo. En enero, esta diferencia llegó a US$1.003 millones, con un aumento 44% y el dato de todo 2020, pese a la situación de pandemia, fue de US$10.130 millones, lo que nos recuerda que seguimos siendo un país importador, donde son más los que pierden con la devaluación de la moneda.

También, en plena Semana Santa y con una mayor posibilidad de hacer viajes al exterior, los colombianos han visto golpeada su capacidad adquisitiva en dólares, sin contar con la afectación que tiene cerca de 19% de los productos de la canasta familiar que se transan en esta moneda, como el tabaco, la ropa, los vehículos, la tecnología y la industria de autopartes, esto por contar algunos de los artículos que podrían seguir encareciéndose con la tendencia que se ve en la divisa.

Además de los productos directamente atados al dólar, siempre se esperan efectos sobre la canasta familiar en los alimentos, pues estos según los cálculos del Dane pesan 25% con la nueva metodología, y de ese total, 30% se ve impactado por el dólar, ya que los insumos siguen siendo en su mayoría importados.

Con estas condiciones, sería bueno atacar uno de los factores que ha hecho que el peso siga perdiendo valor frente a la divisa norteamericana a mayor ritmo que sus pares en la región: la incertidumbre. Para los analistas todos los temas relacionados con la reforma tributaria siguen generando malestar, ya que solo se conocen pinceladas de lo que en realidad llegaría a ser el articulado, lo que ha generado que los inversionistas busquen sacar su capital o esperen para hacer nuevas inversiones en el país, hasta que se conozca definitivamente cuál será la receta del Gobierno Nacional para mejorar el recaudo y cumplir con los programas de estímulo monetario, que seguirían siendo necesarios, más ante la llegada de un tercer pico de covid.

Según cifras del Banco de la República, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país cerró el año pasado en US$7.690 millones, lo que representó una caída de 46,3% frente a 2019, cuando el saldo fue de US$14.314 millones y parece no levantar cabeza ya que por ejemplo la Inversión Extranjera de Portafolio, en marzo, mostró una salida de recursos por casi US$452,8 millones y la IED para esa misma fecha sigue cayendo a tasas de 48,8%.

Tener finalmente el articulado también permitirá que los colombianos y empresarios locales mejoren sus expectativas sobre las condiciones económicas y aceleren planes de inversión, que en muchos casos pueden verse afectados con los cambios que tendrá la reforma, necesaria para sanear las cuentas del Gobierno y mantener el grado de inversión que le dan las calificadoras al país.

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