martes, 4 de octubre de 2016
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Para el Fondo Monetario internacional la crisis económica alienta el populismo, al tiempo que plantea que las clases medias se han empobrecido.

No solo las agencias calificadoras de riesgo han hecho anuncios en el sentido de alinear a la baja la tendencia de sus notas sobre el grado de inversión en Colombia, sino que ahora el resultado del plebiscito está en boca de los asistentes a la reunión anual del Fondo Monetario Internacional que se realiza en Washington esta semana. Los analistas del importante evento -que cuenta con la presencia del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas- no desvinculan el suceso local de otros como el Brexit y la posibilidad de que Donald Trump llegue a la Casa Blanca, un candidato que está abiertamente en contra de  los tratados de libre comercio firmados.

El diario El País de España, por ejemplo, dice que “ninguno de estos tres eventos (plebiscito colombiano, Brexit y Trump) tienen otra cosa en común que el hecho de que ha tomado a las grandes instituciones de todo el mundo con el paso cambiado y destilan rebeldía contra el discurso de las élites (...) Las dificultades económicas alientan una deriva populista contraria a la inmigración y al comercio internacional -sobre todo en los países ricos- de muy difícil retorno. El crecimiento mundial sigue a media asta ocho años después de la recesión y las clases medias se han empobrecido”. Soplan vientos difíciles para la economía mundial y en particular para Estados Unidos en donde se observa una inminente subida de tasas antes de 90 días. De acuerdo con el informe sobre la cumbre anual de autoría de Amanda Mars: “el informe de previsiones del FMI ha dado un duro tijeretazo a la primera economía del mundo: calcula un crecimiento de 1,6% para este año en Estados Unidos, seis décimas por debajo de lo esperado en julio, y un 2,2% para 2017, tres décimas menos”.

La perspectiva de crecimiento para Colombia estará en 2,2% para este año y 2,7% en 2017, por debajo de 2,5% y 3%, respectivamente, que indicaba el informe de enero. El Gobierno Nacional alimentó durante cuatro años las expectativas de que antes de finalizar 2016 se firmaría un acuerdo de paz definitivo con las guerrillas, evento que fortaleció la confianza del mercado, lo que impulsaría el crecimiento. Se calculó que la economía podría crecer 1 punto porcentual más por año, si las Farc no alejaran a los inversionistas y desviaran gasto del gobierno de usos más productivos, como la inversión social y en reducir la brecha de pobreza. Esta situación seguirá aplazada por varias semanas en el mejor escenario o por varios meses, con el peligro que llegue a coincidir con el cambio de administración nacional. En el tema de la inflación, la banca multilateral también plantea que será de 6% este año y 3,7% el que viene.

Y con el clima político de debilidad central en el Ejecutivo, es probable que la anunciada reforma tributaria sea una de las tradicionales que se vienen aprobando cada dos años.

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