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EDITORIAL La buena salud de los conciertos en Colombia
viernes, 20 de noviembre de 2015
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La economía naranja no solo evidencia la producción local, sino que articula todo el sector de los espectáculos que están en boga en Colombia

Quienes fueron jóvenes entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000, no pudieron vivir una fiebre de conciertos de alta calidad como la que hoy pueden disfrutar los amantes de la histeria colectiva, las aglomeraciones musicales y la mágica puesta en escena de los artistas de talla internacional. En menos de un lustro Colombia se ha convertido en una parada obligada del tour o rally de conciertos de los cantantes y las bandas más exitosas del momento, generando una economía de entretenimiento sin precedentes en la historia del país.

Los conciertos no llegaron solo de la mano de los quijotes empresarios vinculados al mundo del espectáculo y la música, sino que lograron seducir a sectores no tradicionales en la economía naranja como el consumo y la banca para que se involucraran en la organización y en el éxito de los multitudinarios eventos. Vemos grandes superficies e instituciones financieras metidas a fondo en el negocio de los conciertos como una manera de llegarle o fidelizar a un público no solo joven sino con capacidad de consumo. Antes, las bandas musicales y cantantes de moda solo llegaban a México, Brasil y Argentina, pero desde hace pocos años para acá, Bogotá y Medellín han logrado llenar coliseos, estadios y potreros acondicionados para su realización. Ese nuevo modelo de negocio tripartito entre medios de comunicación, empresarios del espectáculo e instituciones financieras y comerciales, han logrado más que buenos dividendos, han puesto el nombre de Bogotá y Medellín, en especial, en el mapa de los conciertos globales. Los eventos multitudinarios no solo mueven tiquetes de entrada, consumos in situ, sino hoteles, transporte y accesorios de los artistas. El empleo informal que se genera es grande, pero lo realmente importante es el momento de disfrute  que estas experiencias le proporcionan a un país, que hasta bien entrado el siglo XXI, fue un paria en términos de grandes espectáculos.

Entre el segundo lustro de los años noventa y bien entrado el nuevo milenio, el miedo a los actos terroristas locales, a la inseguridad reinante en todo el país, y obviamente el bajo poder adquisitivo, hicieron que en Colombia no fuera sede de conciertos memorables. Hoy la situación es elocuente y después de ver y escuchar a Madonna, Lady Gaga, Bono y Beyoncé, entre otros, se viene un primer trimestre de 2016 lleno de grandes espectáculos encabezados por los incombustibles Rolling Stones, pasando por los contemporáneos, Maroon 5 y ColdPlay, hasta llegar a los más jóvenes de nicho como Florence And The Machine, Snoop Doop o Of Monsters And Men. Vale la pena aclarar que siempre se han realizado grandes conciertos de música popular como vallenato, salsa o reguetón, especialmente en épocas de fiestas, pero es la primera vez que hay una verdadera avalancha de artistas globales que llenan estadios en países del primer mundo.

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