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EDITORIAL El milagro de Mandela es económico
viernes, 6 de diciembre de 2013
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La sudáfrica antes de Mandela era un país paria en lo político, económico y social. Al líder se le debe su desarrollo actual.

La presencia de la economía sudafricana se siente en Colombia principalmente a través de dos grandes multinacionales: la cervecera SABMiller y la minera AngloGold. Ese par de compañías de origen sudafricano, pero hoy empresas globales, crecieron y se desarrollaron en medio del entorno económico que se originó en tiempos de Nelson Mandela, no durante la triste época del apartheid (palabra en afrikáans que se traduce como separación) cuando una minoría blanca sometía por la fuerza a una mayoría negra a través de políticas estatales basadas en un sistema de segregación racial.

Está claro que Mandela venció el racismo y transformó su país a partir de 1992 cuando Sudáfrica regresó al concierto internacional y pudo tener una verdadera economía de mercado. Desde ese momento, la economía su Producto Nacional Bruto, que representa casi 40% del total de África, creció y en términos de PIB es casi 25%. Pero lo que más pesa en estas cifras es que ocho de cada 10 de las grandes empresas del continente son sudafricanas. Mandela integró a la economía de mercado a 95% de los negros antes segregados, es decir puso al final del siglo XX a unos 47 millones de africanos de ingresos medios al servicio de las grandes multinacionales, pero a su vez, llevó a su mercado doméstico miles de importaciones a las que no se podía acceder antes. El ingreso per capita pasó de unos US$5.000 al final de los años 90, a US$13.000 en año pasado.

El punto más interesante del milagro económico protagonizado por el país de Mandela fue que pasó de los Civets a los Brics en cuestión de meses. Recordemos que las dos siglas fueron acuñadas por banqueros ingleses después de hacer sus respectivos análisis económicos sobre las posibilidades que ofrecen los mercados. Primero fueron los Brics, donde incluyeron a los mercados emergentes que en teoría transformarían en mundo. Brasil, Rusia, India y China, se abrieron paso como grandes mercados emergentes que serían no solo la despensa del mundo sino las fábricas de productos y servicios. Al comienzo del 2000, la misma banca que había eregido a los grandes emergentes, habló de Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica, una suerte de mercados emergentes de nivel medio que atraerían las grandes inversiones bien entrado el siglo XXI. El punto está en que los mismo creadores pasaron a la Sudáfrica de Mandela de los Civets a los Brics, por sus condiciones rápidas de crecimiento y por el papel que juega en los mercados subsaharianos.

Y el milagro económico sudafricano continúa. Los pronósticos de la banca especializada para el próximo año son envidiables: crecimiento de 4%, desempleo de 7% e ingreso per cápita de US$13.500. 

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