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EDITORIAL El FMI no mira tan mal las criptomonedas
martes, 17 de abril de 2018

El FMI cambia de idea sobre las monedas virtuales y pide un consenso global para su marcha, al tiempo que aconseja acciones inmediatas

Editorial

Lo que en su momento parecía un enemigo total, ahora se ha convertido en un gran aliado. Al menos esa es la nueva actitud que se ve en el Fondo Monetario Internacional frente a la oleada de monedas virtuales que poco a poco se ciernen sobre la economía y se convierten en un nuevo jugador del sistema internacional de pagos. Es una suerte de negación inicial para pasar a una nueva fase de aceptación con todas las implicaciones. Hasta finales del año pasado, la misma directora del FMI, Christine Lagarde, planteaba que la regulación de las criptomonedas era inevitable y que solo era cuestión de tiempo para que estos medios de pago entren bajo una supervisión gubernamental. Pues ahora, no solo se avala su existencia sino que es la misma banca multilateral la que calcula que existen más de 1.600 criptoactivos en circulación, pero que es “inevitable” que muchos no sobrevivan al proceso de “destrucción creativa”. Todo un cambio de mirada frente a la situación.

El FMI ahora defiende que los criptoactivos podrían tener un impacto significativo en la manera en la que ahorramos, invertimos y pagamos nuestras cuentas. Resalta cuatro ventajas en un reciente documento que hoy publicamos en la edición central: La primera que las criptomonedas permiten transacciones financieras rápidas y económicas, al tiempo que afirma que si las monedas virtuales de emisión privada siguen siendo riesgosas, esto le abre la posibilidad a los bancos centrales para que proporcionen formas digitales de dinero. La segunda ventaja que el FMI observa es que la tecnología que podría ayudar a los mercados financieros a funcionar de manera más eficiente y eliminar intermediarios. La tercera es que esta tecnología puede permitir el almacenamiento seguro de registros importantes, por ejemplo, las compañías de servicios de salud están estudiando cómo usarlas para mantener datos médicos confidenciales. Y finalmente, la banca multilateral ve en esta tecnología un gran avance para las economías en desarrollo porque puede ayudar a garantizar los derechos de propiedad, aumentar la confianza del mercado y promover la inversión.

El Fondo analiza que las criptomonedas son un camino a la diversificación del panorama financiero; un mejor equilibrio entre proveedores de servicios centralizados y descentralizados, y un ecosistema financiero que sea más eficiente y potencialmente más robusto al resistir amenazas. Es un cambio radical frente a lo que se veía hablando tan solo hace cinco meses cuando el bitcoin se mostraba como una gran burbuja.

En un informe, el FMI plantea que por su tamaño aún no representan un riesgo para el sistema financiero, pero pide que los reguladores permanezcan atentos. “Los bancos y otras instituciones financieras enfrentarán desafíos a sus modelos de negocios, en caso de que se produzca un cambio a gran escala de las monedas emitidas por el gobierno hacia los criptoactivos (...) Se necesita una agenda reguladora, que proteja contra los riesgos pero que no desaliente la innovación (...) Para que los criptoactivos transformen la actividad financiera necesitan ganarse la confianza de los consumidores y las autoridades (...) un primer paso será llegar a un consenso dentro de la comunidad reguladora global sobre el papel que deben desempeñar los criptoactivos. Debido a que los criptoactivos no conocen fronteras, la cooperación internacional será esencial”.

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