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ANALISTAS El dilema político al interior de Mercosur
miércoles, 10 de julio de 2013
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Nuevamente sobre la escena latinoamericana se ubica en primer plano el debate sobre el funcionamiento de los procesos de integración. Algunos de ellos han sido reiteradamente cuestionados a causa de su incumplimiento y poca eficacia, otros no tanto. Sin embargo, la constante para la región ha sido encontrarse con unos procesos integradores lentos, mal diseñados y profundamente vinculados al tema ideológico. Esta semana el componente político del Mercado Común del Sur (Mercosur) vuelve a llamar la atención.
 
El citado proceso de integración tiene ya una duración de 22 años, en los que ha estado desprovisto de logros significativos diferentes al de consolidar un área de libre flujo de bienes, servicios, capitales y personas. Tuvo en sus inicios, desde que se firmó el Tratado de Asunción (1991), cuatro miembros oficiales. Hoy, a pesar de la suspensión de Paraguay, se sabe que son cinco, puesto que aprovechando la ausencia paraguaya en los procesos de toma de decisión, Venezuela hizo su ingreso pleno al bloque, en medio de una jugada duramente criticada en Asunción. Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay son, entonces, los miembros oficiales del mismo.
 
Semestralmente se desarrolla la cumbre de mandatarios de Mercosur para darle rotación a la presidencia pro-témpore. Como es tradición desde 2006 habrá una serie de actividades que antecede al encuentro. Desde el martes se dio inicio a la cumbre social. Hoy se reunirán los cancilleres de los Estados parte del proceso y se adelantará el foro empresarial. Mañana coincidirán los jefes de Estado y gobierno de las mismas naciones, con la excepción de Paraguay. El presidente Federico Franco no ha sido invitado, tampoco el recién electo Horacio Cartes, por razones obvias a la lógica de la cumbre.
 
No obstante, la ausencia de Paraguay en la citada reunión, la finalización de la suspensión que a la fecha se mantiene será importante tema de debate. Todo está dado para que se de el retorno de la nación guaraní este fin de semana; es asunto casi inevitable. Eso sí, algo incongruente se evidenciará al momento de dicho reingreso, pues Paraguay ha estado constantemente en contra de la presencia de Venezuela en el bloque regional y no tendrá razones para cambiar su posición al momento de terminar la suspensión que pesa sobre su gobierno. Como se sabe, esa fue una determinación más política que económica; realmente la dinámica de Mercosur en materia económica y comercial no ha variado en mucho para los paraguayos en los últimos 12 meses.
 
Con 270 millones de habitantes, un PIB superior a los US$3,2 billones y una superficie de 12,7 millones de kilómetros cuadrados, Mercosur se enfrenta a una decisión sin precedentes en su historia como proceso de integración. Venezuela reclama la presidencia pro-témpore, Paraguay su retorno al esquema del que fue suspendido de manera arbitraria. Pero a su vez, Paraguay aboga porque Venezuela no sólo quede excluida de la presidencia sino del proceso completo. En Asunción sólo se habla de lo ilegal que consideran el ingreso del país bolivariano. Sin duda, será difícil conciliar las decisiones que se tomen mañana.