jueves, 1 de agosto de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Diana María Espinosa Bula

“Luchar por la defensa y el mejoramiento de la profesión y por la dignificación del ingeniero”, establece el cuarto objetivo contenido en el artículo primero de los estatutos de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, corporación de carácter académico, científico y gremial, fundada el 29 de mayo de 1887, y desde la expedición de la Ley 046 de 1904, Centro Consultivo del Gobierno Nacional. Por ello es imperativo abordar como Presidente de la Sociedad un asunto del ejercicio profesional, que es motivo de preocupación: i) la presencia de ingenieros extranjeros.

Los ingenieros con mayor experiencia y conocimiento, quienes cuentan además con recursos que en ocasiones son exiguos pero suficientes, están siendo relegados por la llegada masiva de ingenieros, técnicos y profesionales, extranjeros, afines a la ingeniería y por empresas de ingeniería del exterior.

Según la información del Consejo Profesional de Ingeniería (Copina), entidad competente para expedir las matrículas profesionales a los ingenieros colombianos y de expedir los permisos temporales y definitivos a los extranjeros, en cumplimiento estricto de la Ley, ha otorgado en el último año 1.555 permisos y el promedio mensual de autorizaciones supera los 150.

¿Acaso el ingreso de ingenieros extranjeros se da porque se deben suplir competencias de la ingeniería Nacional? la respuesta es rotundamente no. Lo que ocurre es que no se está exigiendo una adecuada participación nacional, la cual debe ser igual o superior al 50% en consorcios, uniones temporales, promesas de sociedad futura o SAS, cuando las empresas extranjeras participan en las convocatorias para construcción de infraestructura y, últimamente, hasta en diseños e interventorías.

No es aceptable que nuestra ingeniería pretenda ser relegada por efectos del “músculo financiero” y éste desplace al “músculo del conocimiento” de nuestra geografía, hidrología, geología, entre otras.

Por lo reflejado en los condicionamientos actuales de contratación y las respuestas a las convocatorias, la ingeniería colombiana está expuesta a ser pasajera de “clase económica” en el tren de la locomotora de la infraestructura, mientras los extranjeros podrían estar cómodamente ubicados en “vagón de lujo”, por efectos de tener una moneda más fuerte y poder acreditar obras por recursos.

Colombia no puede decirle no a al ingeniero con experiencia, porque no tiene recursos económicos, pues para ello la Ley ha previsto los anticipos, que bien controlados permiten la ejecución de la obra en forma adecuada. Eso, no le puede seguir ocurriendo a nuestros profesionales de la ingeniería por equivocadas decisiones al momento de elaborar pliegos de condiciones. En el caso de los ingenieros recién egresados es claro que la oferta de trabajo es rebasada con creces, por la demanda, pues contamos con 835 programas de pregrado en el país, en 110 especialidades, que anualmente gradúan 24.000 ingenieros y para la mayoría de ellos la posibilidad de ejercer estaría en la contratación pública, pero en ésta encuentran escollos, por fortuna salvables.

La Sociedad Colombiana de Ingenieros continuará atenta a los desarrollos contractuales y propone su concurso al Gobierno en todos sus niveles para ayudar a solucionar estas dificultades.

A convocar a los recién egresados
La propuesta dirigida a Gobernadores y Alcaldes es que convoquen públicamente a recién egresados, quienes en cumplimiento de requisitos mínimos, para que a través de sorteo, se adjudiquen los contratos de obra pública de menor complejidad, lo cual permitirá “hacer experiencias” a quienes inician. Sería la forma de que la ley del primer empleo aplique en la ley del primer contrato.