El banco central de Argentina está emitiendo grandes cantidades de dinero para cubrir los programas del Gobierno frente al Covid-19

Bloomberg

La oferta de dinero de Argentina está aumentando a medida que el país lidia con las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus, avivando los temores de inflación y aumentando las posibilidades de un caótico incumplimiento de deuda el próximo mes.

Dado que el país está marginado de los mercados crediticios en momentos en que se acerca al incumplimiento, no puede pedir prestado para financiar programas de estímulo, como lo están haciendo otros países de la región. En su lugar, el banco central está emitiendo grandes cantidades de dinero para cubrir los programas del Gobierno, amenazando con elevar una tasa de inflación que ya se encuentra entre las más altas del mundo.

Un pasajero utiliza una mascarilla protectora viaja en un bus casi vacío en Buenos Aires.

“El riesgo inflacionario está a la vuelta de la esquina”, dijo en una entrevista telefónica Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de la consultora Eco Go, en Buenos Aires. “Argentina está frente a una situación de compensar fiscalmente y la única herramienta a corto plazo es, te diría, la emisión monetaria”.

Desde que se anunció la cuarentena el 19 de marzo, la base monetaria ha aumentado cerca de 20%, luego de que el banco central enviara durante ese tiempo 340.000 millones de pesos (US$5.200 millones) al Gobierno en la forma de dividendos y transferencias temporales.

Eso está causando que el peso pierda valor a medida que empresas y ciudadanos ricos intentan convertir el exceso de pesos al refugio seguro de los dólares estadounidenses. Hasta la cuarentena, la llamada base monetaria solo había crecido 7% este año.

Si bien la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales también están emitiendo grandes cantidades de dinero para apoyar a sus economías durante la pandemia, en Argentina los riesgos son mayores ya que la inflación anual ya es de 48%. En el pasado, el país ha sufrido de hiperinflación, y en 2013 fue sancionado por el Fondo Monetario Internacional por adulterar sus cifras de inflación.

El Gobierno del presidente Alberto Fernández fue uno de los primeros en la región en imponer estrictas medidas de aislamiento para frenar el brote de coronavirus. Hasta la fecha, Argentina ha estado relativamente indemne en cuanto al virus, con menos de 3.000 contagios confirmados, pero el daño económico ha sido grave.

La economía se reducirá 5,7% este año, según el FMI, entre las contracciones más fuertes en América Latina, y esto se suma a las caídas en 2018 y 2019. Los ingresos fiscales cayeron en marzo por segundo mes consecutivo, mientras que aumentaron 35% respecto del mismo mes del año anterior, mucho menos que la inflación.

El debilitamiento de la moneda dificulta el pago de deudas denominadas en dólares. Esto aumenta la probabilidad de un perjudicial incumplimiento de US$66.000 millones en bonos, según Joaquín Bagües, jefe de estrategia de Portfolio Personal Inversiones, en Buenos Aires. Los inversores ya estaban preparándose para fuertes pérdidas, y la mayoría de los bonos extranjeros de Argentina cotizaban a unos 30 centavos por dólar.

El mercado de divisas oficial está estrictamente controlado, pero el peso se ha desplomado en los últimos días en mercados paralelos, lo que ha llevado la brecha con la tasa oficial a su nivel más amplio en cinco años.

“En Argentina, la devaluación, incluso a nivel de moneda paralela, es un boleto de ida a una aceleración inflacionaria”, dijo Bagües.

Fernández está buscando un acuerdo negociado con los acreedores para evitar un incumplimiento perjudicial. Los próximos pagos de cupones de Argentina ascienden a alrededor de US$500 millones y vencen el 22 de abril, con un período de gracia de 30 días.

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, presentó formalmente el viernes su oferta a los acreedores, proponiendo que no haya pagos intereses por tres años ni pagos de capital hasta 2026. Los acreedores ya rechazaron la oferta, lo que allana el camino hacia tensas negociaciones en las próximas semanas.

En un comunicado, el banco central dijo que no prevé un riesgo importante de inflación a corto plazo y que puede eliminar el exceso de pesos una vez que la pandemia disminuya. El banco señaló que está monitoreando los diferentes tipos de cambio de Argentina, porque un peso estable es crucial para normalizar la economía, y agregó que está listo para brindar apoyo adicional al Gobierno si la cuarentena se prolonga más allá del 26 de abril.

El país tendrá otro dolor de cabeza cuando la pandemia finalmente disminuya, y las autoridades deben tratar de eliminar parte del dinero que están creando, dijo Adrian Rozanski, director de la consultora argentina 1816.

“Algún día el coronavirus va a pasar, ya sea en dos meses o en un año, y por todos esos pesos que se emiten, hay que ver cuál es la exit strategy de toda esa emisión”, dijo Rozanski.