martes, 18 de octubre de 2016
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Ripe

Trump “va en camino de un derrumbe total y absoluto”, dijo el encuestador republicano Whit Ayres, asesor de la campaña de reelección del senador por Florida, Marco Rubio. Como muchos estrategas de su partido, estaba dispuesto a hablar públicamente sobre el arduo camino que aguarda al candidato republicano en el último tramo de una campaña sin precedentes.

Puede haber cambios antes del 8 de noviembre. Falta un debate y no sería la primera vez que Trump se rehace. Sus partidarios acérrimos siguen firmes con él.

Sin embargo, junto con indicadores tales como encuestas, giras de campaña, personal en el terreno y propaganda, las entrevistas con políticos profesionales republicanos no afiliados a la campaña de Trump indican que sólo un derrumbe de proporciones épicas le impediría a Clinton obtener los votos suficientes en el Colegio Electoral para llegar a la Presidencia.

Durante la semana anterior, la campaña de Trump fue golpeada por denuncias de mujeres que dijeron haber sido acosadas sexualmente por el multimillonario en las últimas tres décadas. Las votaciones anticipadas en estados cruciales como Carolina del Norte y Florida dan indicios positivos para Clinton y las donaciones al Comité Nacional Republicano se han reducido en 25% en los últimos tres meses con respecto al mismo período del 2012, cuando Mitt Romney era el candidato.

Las encuestas de intención de voto han girado generalmente en dirección a Clinton, tanto las nacionales como en una serie de estados disputados.

Si las elecciones fueran hoy Clinton probablemente se llevaría la costa del Pacífico y el noreste, así como la mayor parte de la región de los Grandes Lagos en la frontera con Canadá, un territorio que Trump consideraba suyo gracias a su mensaje populista contra el libre comercio.

El único estado en duda en esa región del país es Ohio, siempre disputado, pero que en estas elecciones no tendría un papel decisivo dada la fuerza de Clinton —y la debilidad de Trump— en otras partes.

Trump y su compañero de fórmula Mike Pence han hecho campaña en Pennsylvania, que se inclinó por el candidato demócrata en las últimas seis elecciones, pero su estrategia de contener a Clinton en Filadelfia y alrededores mientras ganan más votos en las regiones más conservadoras no ha dado resultados.

En guerra con el partido republicano

Donald Trump fustigó el lunes a los republicanos que intentaron restarle dramatismo a su retórica —luego de que el candidato presidencial republicano afirmó sin pruebas que las elecciones presidenciales del 8 de noviembre estarán “amañadas” en favor de la demócrata Hillary Clinton— y los calificó de “ingenuos”, al tiempo que reiteró que el fraude electoral en gran escala es una realidad.

Trump lanzó una andana de tuits contra su partido, las mujeres que lo han acusado de acoso sexual, la prensa y el vicepresidente Joe Biden.

La andanada defensiva, que interrumpió una jornada relativamente calma en la campaña, se produjo en momentos que los republicanos están bajo presión para rechazar las afirmaciones de su candidato de que las elecciones están “amañadas” a favor de Clinton. Existen temores crecientes de que la retórica infundada del candidato atente contra la confianza pública en las elecciones y conduzca a enfrentamientos si pierde.

El compañero de fórmula de Trump, Mike Pence, declaró el domingo que el Partido Republicano “aceptará totalmente los resultados de las elecciones”, pero Trump replicó al hombre al que eligió para acompañarlo como vicepresidente.

“¡Por supuesto que hay fraude electoral en gran escala el día de las elecciones y antes! ¿Por qué niegan los dirigentes republicanos lo que sucede? ¡Qué ingenuos!”, tuiteó el lunes.

No hay pruebas que respalden la denuncia de fraude electoral generalizado. Un estudio de un profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Loyola halló que entre 1.000 millones de votos en todas las elecciones estadounidenses entre el 2000 y el 2014, se conocieron apenas 31 casos de fraude.

Pence y otros republicanos han tratado de argumentar que Trump trata de decir que la prensa se inclina a favor de los demócratas, sobre todo al publicar denuncias de mujeres de que Trump las agredió sexualmente.

Trump respondió a las mujeres en uno de sus tuits el lunes: “¡Increíble que estas historias totalmente falsas, 100% inventadas por mujeres (muchas ya demostradas falsas) y difundidas por la prensa tengan impacto!”

En otro tuit, Trump enlazó un videomontaje en el que Biden saluda y abraza a mujeres en varios eventos. Nadie ha acusado al demócrata de conducta sexual impropia, pero sí han llamado la atención sus abrazos prolongados o torpes a mujeres.