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El presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ha defendido hoy la gestión de su primer año de gobierno, aunque ha reconocido que "las cosas han sido más dificiles de lo que esperabamos", y ha anticipado que "no hay que engañarse ni engañar a los españoles: tenemos todavía por delante un año muy duro".

Si bien, ha reiterado que el Gobierno confía en que la situación empiece a mejorar en la segunda mitad del año.

Rajoy, que ha presidido la última reunión del Consejo de Ministros de este año, ha efectuado un somero repaso de la situación económica del país, aunque su discurso se ha centrado esencialmente en la defensa de las medidas acometidas por su Ejecutivo en 2012, que ha tildado de "dolorosas" pero inevitables ante una desafase presupuestario que a su llegada al Gobierno superaba en 30.000 millones de euros al reconocido (el Gobierno de Zapatero anticipó un déficit público del 6% en 2011 que finalmente se situó por encima del 9%).

Según el presidente del Gobierno, si no se hubieran adoptado medidas para corregir esos desequilibrios, el déficit público se hubiera disparado por encima del 11% y España hubiera visto cerradas las puertas de la financiación.

A este respecto, Rajoy ha señalado que el Gobierno ha sentado "las bases para que no se vuelva a repetir nunca más lo ocurrido", poniendo en marcha "la más ambiciosa e intensa agenda de reformas que se ha emprendido en España en los últimos años.

Según el presidente del Gobierno, se ha hecho "un esfuerzo descomunal" para corregir el déficit, al tiempo que, a preguntas de los periodistas, ha insistido en que no tiene previsto solicitar asistencia financiera a Europa ni activar el plan de choque del BCE, aunque sigue dejando la puerta abierta a hacerlo en el futuro.

Durante su discurso, Rajoy ha puesto el acento en dos reformas: la del mercado laboral y la reestructuración del sector financiero, argumentando que dichas transformaciones, junto al resto de medidas adoptadas, "sientan las bases para un crecimiento estable y sostenido de la economía".

Sacrificio e impaciencia

El jefe del Ejecutivo ha enviado un mensaje directo a los ciudadanos, al reconocer que "somos somos concientes de que le hemos pedido un esfuerzo muy grande a los españoles, pero era imprescindible".

En este sentido, ha hecho especial mención "a los funcionarios y a los pensionistas", a los que "les hemos pedido sacrificios importantes".

Rajoy ha señalado que "austeridad y reformas son los dos ingredientes de una política cuyo único objetivo es que se pueda crecer para crear empleo cuanto antes". Si bien, ha reconocido que sus efectos no son "instantáneos" y que muchos ciudadanos se muestran impacientes.

"Hay mucha gente decepcionada por la falta de resultados, pero estamos haciendo lo que es necesario e inevitable hacer", apostillando que si no hubieran acometido ajustes y reformas, "estariamos en una situación muchísimo peor".

En este sentido, ha explicado que "asumo que a los españoles lo que les importa son los resultados, las señales de que vamos por el buen camino. "Por eso -ha añadido-, no voy a pedir paciencia, porque los españoles han tenido mucha, pero sí pido comprensión por la aplicacion de unas medidas que a nadie gustan pero que son necesarias, y solidaridad".

Déficit de las autonomías y Cataluña

Respecto al déficit de las comunidades autónomas, el presidente del Gobierno ha aclarado que el Ejecutivo no tiene "ninguna intención" de flexibilizar el objetivo de consolidación fiscal, una reclamación de varias autonomías pero defendida especialmente por Cataluña.

Respecto a los planes soberanistas de Artur Mas, Rajoy ha asegurado que "mantiene la mano tendida al consenso" con la Generalitat de Cataluña, pero ha dicho que siempre dentro del marco que delimita la Constitución. "Podemos mejorar muchas cosas, pero debemos hacerlo respetando las reglas", ha dicho.

Asimismo, ha reiterado que su disposición es de "diálogo" y que se reunirá con el presidente catalán, Artur Mas, cuando éste quiera, como ha hecho siempre. No obstante, ha querido dejar claro que como presidente constitucional de España debe "dejar claro" que conoce las "responsabilidades" asumidas, las lealtades a que se debe y el papel que le incumbe en defensa de la Carta Magna, y ha asegurado que no se desviará "de ninguna de ellas".

Pensiones

En referencia al futuro de las pensiones, cuya sostenibilidad se abordará en el marco del Pacto de Toleado, el jefe del Ejecutivo ha manifestado que España necesita que "la gente se jubile con arreglo a la edad que marca la ley". A este respecto, Rajoy ha defendido que "si hay una prioridad básica en el gasto público español, son las pensiones".

Según el presidente, basta mirar los datos sobre jubilaciones para observar que sólo alrededor del 50% de los trabajadores se jubilaron a los 65 años, y agregó que el sistema necesita más cotizantes pero también que los ciudadanos dejen de trabajar a la edad que fija la ley y no antes.

En el ámbito de las jubilaciones anticipadas, el Gobierno ha presentado una propuesta en noviembre en el Pacto de Toledo que "está debatiéndose", según ha afirmado hoy Rajoy, quien ha añadido que "a partir de ahí llevaremos el debate sobre la sostenibilidad de las pensiones".