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Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech
Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, dijo que si se separa la tasa de usura para los créditos de consumo y ordinarios se desbloquearían cerca de $11 billones
El ecosistema fintech ha venido creciendo en los últimos años. Sin embargo, el sector aún enfrenta retos. Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, habló de los desafíos que tratarán en una nueva edición de Latam Fintech, que busca consolidar un sistema más inclusivo, impulsar las finanzas abiertas, reducir el uso del efectivo y ampliar el acceso al financiamiento formal, así como de la agenda regulatoria del gremio, la usura y el 4x1.000.
Hoy el crédito digital es la vertical más grande del ecosistema con 39,4% de las compañías, y tiene todo el sentido en un país donde 37% de la población sigue atrapada en el gota a gota: cada $1 de crédito formal digital es $1 que sale de la usura. Los pagos digitales son la capa estructural sobre la que se monta todo lo demás (con Bre-B esa vertical acaba de recibir un impulso que ninguna proyección anticipó), cripto y blockchain ocupa el tercer lugar con 8,2%, moviendo US$44.200 millones al año en casos de uso reales como remesas y pagos transfronterizos. Entre las tres concentran más de 81% del ecosistema.
Los neobancos son apenas 2,2% de las compañías y han hecho maravillas: le abrieron la puerta del crédito formal a millones de colombianos que nunca la habían cruzado, y este año varios dieron el salto a licencia plena con balance propio.
A nivel global, la industria fintech facturó US$504.000 millones el año pasado, creció 22%. Suena enorme. Pero todo eso equivale a apenas 4% del pool de ingresos de los servicios financieros del mundo.
En Colombia el diagnóstico es parecido. Somos el tercer ecosistema de América Latina, con más de 390 compañías activas. Tenemos 96,5% de adultos con al menos un producto financiero. Sin embargo 79% de las transacciones se hacen en efectivo y solo 36,6% de los colombianos tiene acceso al financiamiento formal. Bancarizamos gente, pero no la incluimos. Tener una cuenta que uno no usa no es inclusión financiera, es estadística.
Nuestros retos regulatorios se resumen en cuatro frentes. El tributario: Cuando vemos una industria naciente, antes de dejarla crecer la tributamos. Las retenciones sobre pagos digitales y el 4x1.000 castigan al comercio que se está formalizando.
El decreto de finanzas abiertas ya hace obligatoria la apertura de datos, y ahora viene lo difícil, que son los estándares técnicos comunes, la identidad digital confiable y unos plazos que no se vuelvan letra muerta.
El mundo cripto en Colombia mueve US$44.200 millones al año en activos digitales sin reglas claras, eso no es neutralidad regulatoria, empujar la actividad a la sombra.
El licenciamiento proporcional: que el costo regulatorio corresponda al riesgo y no al tamaño del equipo jurídico, porque si solo pueden competir los grandes, no hay competencia.
Desde Colombia Fintech creemos que la reformulación y evaluación del Sistema de Finanzas Abiertas debe ser una prioridad para este nuevo Gobierno, es la oportunidad para transformar decididamente el sistema financiero en beneficio de los colombianos, especialmente, los más vulnerables. El tiempo para hacerlo debe ser ya, por eso consideramos que se debe reconsiderar el borrador del cronograma y actualizarlo: no es aceptable que se considere la publicación de los estándares del servicio de iniciación de pagos en 11 años.
El Decreto es un primer paso, pero no es suficiente: el sistema actual no rompe con las asimetrías de información, ni genera incentivos reales para que las entidades financieras le devuelvan el poder de nuevo a los usuarios. Debe cumplir tres objetivos: inclusión, competencia, e innovación.
Colombia no puede seguir hablando de quitarle clientes al gota a gota sino generamos un debate informado sobre los efectos de la tasa de usura en la inclusión financiera. Por eso, desde Colombia Fintech hemos planteado la necesidad de replantear la tasa de usura, y evaluar la manera en la que se calcula la Tasa de Interés Bancario Corriente. La separación de la tasa de interés bancario corriente para créditos de consumo y ordinario, que ahora se calculan bajo un mismo límite, permitiría desbloquear más de $10 billones extras en financiamiento.
Se propone la implementación de la interoperabilidad del Gravamen a los Movimientos Financieros, GMF, lo que implicaría que ningún cliente tenga que elegir una cuenta para poder beneficiarse de la exención del pago. Sin embargo, este solo debería ser un primer paso. La eliminación total debe ser el objetivo final. Se puede hacer progresivamente durante ocho años, con una reducción de 0,05% anual. Se estima que esto tendría un impacto fiscal acumulado de $16,6 billones. Aunque se podría generar un impacto inicial negativo, el efecto terminaría siendo positivo en el agregado del recaudo dado el aumento del número de empresas que empezarían a pagar este impuesto. Se esperaría que cerca de 2 millones de microempresas incorporen estos métodos de pago dada la reducción en la tarifa impositiva.
Esperamos hacer un llamado a la acción para nuestros líderes, reguladores y tomadores de decisiones. Que con el Latam Fintech Market 2026 marquemos el inicio de un plan de acción que permita la materialización de muchos de los objetivos que el ecosistema lleva persiguiendo desde hace años. No esperamos quedarnos en diálogo, sino llegar a soluciones factibles que cambien la vida de millones de colombianos. Con esta perspectiva, esperamos poder avanzar una agenda de política pública amplia que responda al llamado del gobierno a la reactivación económica, contribuyendo al crecimiento y desarrollo económico del país con tecnología e innovación.
La calificadora resaltó el respaldo de la Fundación Grupo Social y la solidez patrimonial de la entidad, mientras ratificó las notas de su programa de bonos por hasta $2 billones
El precio de la divisa cerró en $3.109,32 durante la jornada de ayer, tocó un mínimo de $3.101,35 y un máximo de $3.118
La financiación permitirá avanzar en la construcción de una planta de 250 MWp en Cimitarra, Santander, que prevé generar más de 500 GWh anuales de energía renovable para el sistema eléctrico nacional