martes, 15 de octubre de 2013
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Felipe Campos Salazar

Llegó la hora de cambiar nuestra visión en acciones 180 grados. Si bien, el pesimismo nos ha sentado bien durante gran parte de este año (aunque recientemente no tanto debido a la fortaleza de agosto y septiembre).

Nuestra percepción es que el 2014 será un año completamente diferente con una dinámica positiva en los mercados emergentes y una expectativa de rentabilidad en el índice local Colcap por encima del 20% efectivo anual.

Primero que todo, y debido a que los viejos hábitos son difíciles de dejar, es importante dar una alerta de corto plazo. Como muchos de ustedes saben, octubre y noviembre tienden a ser meses extremadamente débiles en los mercados de renta variable global. Dicho comportamiento podría ser potencializado por el agotamiento técnico de las acciones americanas y el daño que ya hicieron las tendencias autodestructivas de los reguladores en Estados Unidos a la confianza mundial.

Al mismo tiempo en un mundo ideal, donde nuestras predicciones se hacen realidad tan pronto las imprime La República, esta debilidad sería una gran oportunidad de compra solo comparable con la de octubre 2008. En dicha ocasión y después de tres años seguidos de un comportamiento poco inspirador entre 2006 y 2008, las acciones se valorizaron cerca de 150% los 24 meses siguientes.

El nobel y los espíritus animales
Poco a poco continúa construyéndose un escenario de valorización de largo plazo en las acciones. Como lo hemos repetido numerosas veces, la renta variable mundial será el activo clave durante la próxima década y después de 13 años en crisis, es imposible dejar de pensar que esta dinámica está a solo unos pasos más.

A mi modo de ver lo más importante de este nuevo mundo, es que gran parte de la valorización inicial no va a estar sustentada en crecimiento económico sino en “espíritus animales”. Parafraseando a Robert Shiller, el más reciente premio nobel en economía, son las emociones humanas y no el crecimiento económico el factor clave detrás del comportamiento de largo plazo de la renta variable, el consumo y la confianza.

Nuestros estudios siguen señalando que dentro de muy poco comenzará un periodo que prácticamente nadie ha vivido en la bolsa local. Esto quiere decir que habrán, trimestres al alza seguidos por otros semestres de valorización y después años en la misma dirección.

Dada esta situación es natural que se pregunte: ¿Por qué ese optimismo espontáneo en el 2014?
En realidad el optimismo en las acciones comenzó hace varios semestres. Desde principios del 2012 los grandes portafolios han rotado de los bonos y materias primas hacia la renta variable. Esto último nos ayuda a entender la difícil situación de las bolsas emergentes en el 2013.

Durante todo el año, la desaceleración económica y del precio de las materias primas ha tenido un efecto negativo superior al del optimismo bursátil global.

Sin embargo, los vientos están cambiando. Poco a poco el mercado está entendiendo que las acciones emergentes no pueden desligarse completamente de los mercados desarrollados. La prueba es que el índice de capitalización Colcap y los principales índices de la región no han disminuido durante la crisis fiscal americana.

Si bien, el crecimiento local va a continuar sufriendo a medida que la debilidad de las materias permanece. Esto será un problema para los activos locales que precisamente se beneficiaron en la última década. El punto de todo este análisis es que vamos a empezar un periodo de valorización bursátil fundamentado no en crecimiento económico sino en un mayor apetito por riesgo.

Si bien, personalmente he estado esperando mejores precios de compra en acciones locales, el riesgo de hecho es que no caigan más. Esto nos deja con un 2014 bastante interesante, el cual después de tres años seguidos de desvalorización local, comienza a mostrar activos que sin mucho esfuerzo pueden estar retornando rentabilidades de dos dígitos. “Espíritus animales” en toda su expresión.