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Proyecto de Historia de la Información Económica


El Proyecto de Historia de la Información Económica busca identificar durante las seis últimas décadas (1954-2014) los hechos, noticias y decisiones financieras, empresariales y de política pública que han formado la estructura económica del país.

viernes, 19 de junio de 2015

Juan Camilo Restrepo (1946) es de los muy pocos colombianos que han sido ministros en tres ocasiones

LR

Juan Camilo Restrepo (1946) es de los muy pocos colombianos que han sido ministros en tres ocasiones. Sus méritos académicos y su olfato político lo han llevado a ocupar las carteras de Minas, Hacienda y Agricultura, cada una en momentos cruciales para el país. La primera en tiempos del apagón; la segunda en plena crisis económica del 98 y la tercera durante el más ambicioso proceso de restitución de tierras que se haya hecho en Colombia.

Está plenamente convencido de que el Gobierno no es claro con la verdadera situación fiscal y que el plan contra cíclico le ha llegado muy tarde a la economía, al menos para salvar lo que resta de 2015 y para atajar un bajo crecimiento en 2016. Ve contradicciones en el manejo de la economía y pide más sinceridad con los números.

¿Cómo ve el segundo semestre del año?
Cuando uno mira  el vecindario, es decir, América Latina, para el cual la Cepal pronostica un crecimiento del orden de 1% para este año, pues vamos relativamente bien. Obviamente, si uno se compara con Venezuela, con Brasil, con Argentina, vamos bien, pero vamos a tener un crecimiento muy pobre. Yo creo que si llegamos a 3% nos debemos dar por muy bien servidos. Tengo mis dudas de que lleguemos allá, creo que estaremos más hacia 2% con el Pipe 2.0 y todo. Mirando como vamos desde el punto de vista de crecimiento, vamos un poco mejor que los vecinos, pero hacia un crecimiento muy pobre que no da para tirar la casa por la ventana en entusiasmos exagerados.

¿Y el próximo año cómo lo analiza?
Como van las cosas lo veo peor. Sobre todo desde el punto de vista fiscal. La economía estará dentro de las dificultades que está teniendo todo el mundo. Lo que sí veo muy mal,  es que no se haya dicho toda la verdad; que  falta transparencia y claridad en la situación fiscal, no diría desesperada, pero sí precaria. El Gobierno no ha presentado, ni el Ministro de Hacienda, un cuadro completo de cuál es la situación fiscal. El año entrante, que es cuando se va a protocolizar, fiscalmente hablando, la caída de las utilidades de las empresas que ha sido estridente, ya en este trimestre se ve, eso se va a reflejar en declaraciones de renta del año entrante y en impuestos, donde se va a ver la descolgada. La situación fiscal me preocupa casi que más que la del conjunto de la economía.

¿Qué le preocupa?
Tres cosas: primero, las reformas tributarias de 2012 y 2014 resultaron un fiasco desde el punto de vista técnico y se van a traducir en menores ingresos. Ya estamos viendo las consecuencias de haber subido atolondradamente las tarifas de renta de las empresas, eso lo va a tener que corregir el país y veo muy difícil los tiempos políticos para corregir eso. La segunda, son las consecuencias de la caída del petróleo y la tardanza que hubo en el plan contra cíclico llamado Pipe 2.0. Se le perdieron seis meses, cuando todo el mundo ya estaba pronosticando unos crecimientos entre 2% y 3%, el Gobierno seguía engolosinado en hablar de crecimientos superiores a 4%. Ya es bastante tardío para salvar este año con el llamado plan  contracíclico. Pero mi tercera preocupación es la principal: me parece que el manejo de las cifras de la información por parte del Ministerio de Hacienda ha sido tremendamente oscuro y falto de transparencia, esta es la hora en que no sabemos cuál es el déficit que con todo y reformas estamos contabilizando, mucho menos el año entrante, y creo que eso está enturbiando mucho la formulación de políticas.

¿Qué pasa con las misiones y comisiones de sabios?
Ha habido seriedad, pero falta de seguimiento y de lógica por parte de quienes les correspondía implementar. Me refiero por ejemplo a la misión cafetera de Echavarría. Eso se convocó hace tres años, los estudios terminaron hace dos años, no para aceptarlos o rechazarlos en bloque. Tiene puntos controversiales, pero las conclusiones sí se debían haber aireado con claridad, transparencia y oportunidad para que las bases cafeteras reunidas en un congreso decidieran si las aceptaban. Pero se metieron en anaqueles sin siquiera discutirlas después de haber gastado $2.000 millones en estudios o bien se descalificaron como lo hizo el Gerente saliente  de la Federación, sin que el país cafetero tuviera oportunidad de conocerlas. Me preocupa la suerte van a tener las conclusiones de los nueve sabios tributarios de la comisión. Creo que es un  equipo serio que estudiará una reforma integral, masiva, bajar impuestos extravagantes que se les pusieron a las empresas, menos exenciones y menos gabelas tributarias.

¿Hay coherencia en esos trabajos?
En el Pipe 2.0 se prorrogó por dos años una de las más chocantes e indefensables gabelas tributarias que son las exenciones de impuestos a treinta años para los hoteles y ahora se dieron dos años más. ¿Cómo se organiza una comisión para que de recomendaciones para reducir gabelas, simplificar y hacer más equitativo el libro tributario y se prorroga una de las más chocantes? Es contradictorio. ¿En qué momento se va hacer una reforma tributaria integral como van las cosas? Si acaso se hace será en 2016 y si se logra una reforma, el Gobierno la dejaría lista para 2017. Yo creo que se perdió mucho tiempo con dos reformas tributarias mal hechas técnicamente.

Lo veo apocalíptico y con mal panorama hacia el futuro.
No soy apocalíptico porque afortunadamente en este Gobierno, siendo ministro Juan Carlos Echeverry se hicieron unas reformas a la institucionalidad fiscal muy importantes que son nuestra defensa, que es la regla fiscal y la sostenibilidad fiscal. Si eso se preserva, a pesar de que empiezan a escucharse voces de sirena para que se reviente la regla fiscal, eso nos da tranquilidad y es lo que me hace no ser apocalíptico. Creo que si ese escudo de defensa para el rigor fiscal se mantiene, pues el Gobierno cuenta con mecanismos de ajuste prudentes de una situación fiscal, que por lo menos en este momento, es muy oscura.

¿Si volviera a ser ministro de Hacienda qué haría en este momento?
Comenzaría por decirle clara y descarnadamente al país, como corresponde en todas las materias fiscales, cuál es la situación de las cuentas públicas. Si bien es cierto, ha habido por parte del Gobierno algunos anuncios homeopáticos de que la situación es tan grave,

¿Qué tan grave estamos?
Yo me pregunto eso todos los días, quizás ahora cuando se estudie en profundidad el marco fiscal de mediano plazo va a haber más claridad. Pero fuera de los pronunciamientos generales, hay que salirle a decir a los maestros que no pueden aspirar a mucho más porque la situación es delicada o decirle a los cafeteros que no hay plata para reimplantar el PIC. Fedesarrollo dice que pueden ser unos $12 billones este año y que el entrante puede ser mayor con ítems que ni siquiera están presupuestados. Yo comenzaría por decir la verdad. Creo que hay un déficit de verdad más que fiscal en la presentación de las cuentas públicas.

La difícil tarea de ser tres veces ministro
La carrera de Juan Camilo Restrepo estuvo enmarcada por su consevatismo y las medidas que tuvo que tomar para capotear cuatro de las crisis más fuertes del país. El abogado y economista de la Universidad Javeriana obtuvo su doctorado en La Sorbona y después de ser superintendente bancario fue presidente de la Comisión Nacional de Valores, donde tuvo que enfrentar la quiebra del Grupo Grancolombiano. De allí, entró a ser gerente a la Federacafé donde le tocó liderar un nuevo esquema de exportaciones por la ruptura del “pacto del café”. Después, cuando fue ministro de Minas y Energía tuvo que lidiar con los apagones del 92.

Mientras era ministro de Hacienda de Pastrana tuvo que asumir las críticas por la fuerte deflación en medio de la crisis del 99. Finalmente, y después de ser precandidato conservador, fue ministro de Agricultura donde empezó la restitución de más de 2,5 millones de hectáreas.

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