La aerolínea suspenderá la operación internacional a partir del 23 de marzo, por lo que 132 aviones quedarán en tierra y solo 10 cubrirán el mercado local

José González Bell - jgonzalez@larepublica.com.co

La pandemia del Covid-19 tiene al sector aéreo en crisis. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata), la reducción de los ingresos que pueden tener las aerolíneas se calcula entre US$63.000 millones y US$113.000 millones. Este duro golpe lo sintieron las aerolíneas locales, pues la baja demanda y el cierre de fronteras ha hecho que disminuyan su capacidad entre 30% y 70%.

Avianca, que viene de un proceso de reperfilamiento financiero, es una de las empresas más afectadas, luego de que, en 2019, los resultados no fueran positivos. La aerolínea tuvo una pérdida neta de US$894 millones y tuvo una variación negativa de sus ingresos de 5,5%, comparado con 2018.

El panorama este año puede ser peor, pues según establece el Gobierno Nacional en el decreto de emergencia económica se espera una reducción de cerca de dos millones de pasajeros mensuales, y casi 2,5 millones para los meses más críticos (entre mayo y julio).

El impacto de la coyuntura en Avianca ya se ha visto en tres elementos. El primero es que debido a la decisión de suspender la llegada de vuelos internacionales por parte del Gobierno, Avianca suspenderá toda la operación internacional a partir del 23 de marzo, por lo que 132 aviones quedarán en tierra y solo 10 estarán en funcionamiento para cubrir el mercado local. “Esta es la peor crisis jamás enfrentada por la industria aérea. En febrero y enero mostramos resultados muy arriba de lo esperado, pero esto nadie lo esperaba”, expresó Anko van der Werff, CEO de la empresa.

El segundo elemento que demuestra la situación por la que atraviesa la compañía se ve en que pidieron a los empleados aceptar licencias no remunerados como medida de choque. LR conoció que los colaboradores de la aerolínea recibieron un correo esta semana con la propuesta y, además, tuvieron una reunión vía streaming con Van der Werff, quien expresó que todas las aerolíneas del mundo están bajo incertidumbre y que a lo último que se quiere llegar es a la salida de trabajadores.

Quienes lo hagan se les dará estabilidad para regresar a la compañía (no se terminará el contrato durante el periodo de licencia). También contarán con pagos al sistema de seguridad social y la garantía de la asistencia médica. Ayer en rueda de prensa, el presidente indicó que 2.000 colaboradores ya han aceptado la medida.

Igualmente, otra propuesta es que se renuncie a una parte de los salarios mientras dura la crisis. Otras decisiones son la suspensión de los contratos laborales y negociaciones de las condiciones de pago con proveedores y aliados.

Según el Gobierno Nacional, la baja demanda supondrá que los viajes hacia y desde el exterior tendrán una caída total, mientras que los viajes domésticos tendrán una reducción de 50%. Esto supone ingresos dejados de recibir por parte de los operadores colombianos por cerca de US$150 millones mensuales.

Esto se ve en el tercer elemento, y es que ayer la acción de la aerolínea cotizó en solo $350, 27% menos que en la jornada anterior. En un año ha perdido tres cuartas partes de su valor y casi 90% si se toma como precio de referencia los $3.750 en que la empresa cotizaba en 2015.

“Antes de esta crisis, la aerolínea ya venía golpeada. Tuvo un paro de pilotos muy largo y tiene deudas importantes que pagar. Esto es lo peor que le ha podido pasar a Avianca. Lo que se ve es que va a ser difícil pagar la deuda que tienen. Puede que entre en bancarrota, pero seguirá operando. Los que perderán la plata son los socios actuales”, expresó Andrés Moreno Jaramillo, analista bursátil.

Además de eso, según un análisis hecho por Corficolombiana, una disminución del 0,6% en los asientos por kilómetro ofrecidos por Avianca significaría pérdidas de US$270 millones. En esa situación, el análisis dice que de todas maneras Avianca tendría un salvavidas, ya que en el escenario de que la aerolínea requiera de una inyección adicional de capital, United Airlines podría otorgarle recursos.

Avianca ante las crisis
Ahora bien, las crisis para la aerolínea no son nuevas. El año pasado la empresa estaba casi en jaque luego de que la apuesta del expresidente de la junta directiva, Germán Efromovich, de poner en marcha un plan de expansión y adquisición de flota, que no pudo ser sostenido e hizo al final de cuentas que su deuda creciera significativamente.

Después, en 2017 enfrentaron una huelga de pilotos con un saldo de 14.000 vuelos cancelados y 420.000 pasajeros afectados, lo que impactó tanto en sus finanzas como en su imagen. El paro implicó para Avianca un descenso en sus ingresos diarios en los primeros días del paro que se tasó en US$2,5 millones y que con el paso de las semanas llegó a unos US$300 millones de menos ingresos.

La empresa también había estado en una muy mala situación. En 2003, Avianca se sometió a la ley de quiebra o capítulo 11 en Estados Unidos. El impacto que tuvo el atentado contra las torres gemelas en 2001, que afectó a todo el sector aéreo, más las deudas obtenidas por Avianca, hicieron que llegara a esta medida. Para ser aceptada por la ley estadounidense, la empresa debía tener un socio para evitar la liquidación. Fue en 2004 cuando Efromovich decidió invertir en la aerolínea e hizo un acuerdo con los acreedores que terminó funcionando bien.

Avianca ha sabido pilotear cada situación, sin embargo, la industria nunca había vivido un momento como el de ahora. En 2019, completó el fondeo por US$375 millones y renegoció sus obligaciones de deuda. Esto parece ser no suficiente con el actual panorama.