martes, 17 de marzo de 2020

No debe existir ningún afán, vale la pena recordar que la recuperación de los precios de los activos no suele ser tan rápida como su deterioro. En renta fija, sugerimos mantener los títulos indexados al IPC

Juan David Ballén

Para quienes siguen constantemente a Casa de Bolsa, es de su conocimiento que desde el año pasado se sugirió estructurar los portafolios de inversión de manera defensiva, poseer títulos de renta fija de baja duración (en su mayoría indexados a la inflación), así como hacer exposición a activos denominados en moneda extranjera (en especial al dólar), fondos inmobiliarios debido a su baja correlación con los activos tradicionales y acciones de compañías de sectores defensivos; lo anterior, anticipando una fuerte caída de los mercados por el fin del ciclo económico, que sorpresivamente terminó desencadenado por la propagación del Covid-19.

Es de aclarar que comenzando el mes, los niveles del mercado estaban muy extendidos, por ejemplo, en el caso de las acciones en EE.UU., cerca de máximos históricos y en renta fija, en mínimos nunca antes vistos, por lo cual era de esperarse que luego de más de 10 años de valoraciones cualquier tipo de adversidad generaría los grandes retrocesos que se han evidenciado hasta el momento.

En consecuencia, ha sido tal el pánico, que muchos de los activos en nuestro mercado están cotizándose a unos precios muy bajos, en virtud de este fenómeno, es necesario hacer un llamado a los inversionistas e indicar que estaríamos cerca al momento de rebalancear los portafolios para perfilarlos por los próximos años.

Sugerimos realizarlo de forma escalonada una vez se presente una capitulación, entendida como el momento en que el mercado se “depure” de los inversionistas que son más nerviosos y aversos al riesgo; esto, teniendo en cuenta que debe hacerse una vez empiece a disminuir la volatilidad, la cual suele nublar la toma de decisión. No debe existir ningún afán, vale la pena recordar que la recuperación de los precios de los activos no suele ser tan rápida como su deterioro.

En renta fija, sugerimos mantener los títulos indexados al IPC mientras las expectativas, que aún no han ascendido, lo hagan por la fuerte devaluación de la tasa de cambio. Adicionalmente, aprovecharíamos para comprar el fuerte incremento que han presentado las tasas de los títulos denominados en tasa fija las cuales, como es bien sabido, tenderán a la baja una vez mejore la formación de precios y todo retorne a la calma.

El precio de las acciones locales se ubica al mismo nivel de 2009 debido a las fuertes ventas que se han generado por el desapalancamiento de los inversionistas y en el caso de algunas de ellas con una rentabilidad del dividendo a dos dígitos (ni el mercado en EE.UU. ha sido tan castigado).
Destacamos la baja exposición que tienen los inversionistas extranjeros, en especial en acciones, las cuales han vendido durante los últimos dos años. Es posible que una vez disminuya la volatilidad de la tasa de cambio, vuelvan a invertir en nuestro mercado, impulsando los precios al alza.

Comenzaríamos a evaluar la disminución de la exposición en activos refugio denominados en moneda extranjera, debido a que una vez pase la tormenta serán los primeros en ser vendidos. Por último, mantendríamos las posiciones en los activos inmobiliarios, los cuales han sido ajenos a esta coyuntura, suelen presentar una baja volatilidad y un retorno elevado.

Finalmente, para quienes están invertidos, recomendamos ser pacientes, no hay que olvidar el famoso refrán de que “hay que comprar barato y vender caro”, hoy se está dando la oportunidad de comprar barato. No hay que perder de vista que la mayoría de bancos centrales y entes de control a nivel mundial están tomando las medidas necesarias para incentivar el inicio de un nuevo ciclo de crecimiento económico, por lo que en el largo plazo se verá reflejado en mayores precios.