.
ARCHIVO Una vida entre caballos, vacas y periódicos
martes, 28 de enero de 2014
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Ximena Ramírez - xramirez@larepublica.com.co

Su pasión por los caballos se desnudaba cuando emocionado empezaba a hablar de sus campeones: Héroe, Cabul y Lucas (trote y galope, trocha y galope). Su esfuerzo para que estos caballos sobresalieran en las pistas nacionales lo enorgullecía, pues su filosofía era la de criar y preparar ejemplares propios en su criadero La Mía, ubicado en Antioquia, y no la de comprar, como muchos criaderos lo hacen. Eso marcaba la diferencia, decía.

Estos animales se convirtieron por más de 30 años en sus compañeros de vida. Fundó la Asociación de Criadores de Caballos Criollos Colombianos de Silla (Asdesilla), desde donde trabajó incansablemente para potenciar el sector que lo hacía feliz. Se le veía sin falta, en ferias y exposiciones equinas, exponiendo sus ejemplares en compañía de sus hijos y nietas a quienes les heredó su debilidad por el campo. De hecho, una de sus nietas, María Antonia Hernández, es quien saca las bestias de La Mía a pista. 

Su relación con los caballos nunca paró, y como resultado de sus constantes viajes nació su gusto por los caballos árabes. Se convirtió rápidamente en el impulsor de esta raza en el país fundando la Asociación de Criaderos de Caballos Árabes (Asoárabes). Su criadero Haras Mi Capricho ubicado  en Mosquera, Cundinamarca, fue uno de sus últimos proyectos.

La ganadería era otra de sus pasiones, “un hobby que me da plata” decía Hernández. Dedicó gran parte de su vida a la cría de ganado cebú y jersey en San Pelayo, Córdoba. Era un gran conocedor del negocio ganadero y socio activo de la Asociación de Criadores de Ganado Cebú (Asocebú). 

Pero su amor por el campo logró traspasar pasiones y como buen paisa, visionario para los negocios, decidió fusionar su amor por el campo y el periodismo y creó Agronegocios. Un producto dedicado a informar y a divulgar noticias y posibilidades de negocios en un sector base de la economía: el agropecuario. Fue en Bogotá, en el Agroexpo de 2007, una de las ferias más importantes del país en este renglón productivo, cuando circuló por primera vez Agronegocios. Hernández concibió esta publicación como un vehículo para promover el desarrollo del sector agropecuario y convertirse en una guía de cómo administrar y hacer productivas las fincas y propiedades rurales.

“Había una concepción y era permitirle a quienes están lejos, en las regiones, que no pueden ir a la ciudad, conocer lo que en materia agropecuaria pasa en Colombia. El centralismo que tiene el país es muy grande y desde Bogotá se ven y se divulgan los grandes negocios, pero no se dan cuenta de que hay un país agrícola que debe producir. Es una realidad que los países que tengan comida y agua son los que van a sobrevivir en el mundo”, dijo Hernández en su última entrevista con Agronegocios.