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Los accesorios que duran para toda la vida

lunes, 23 de septiembre de 2013
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Juliana Estrada Ciro

Hay accesorios para caballos y ganado que pasan de generación tras generación, incluso en su mayoría son heredados por los abuelos, así lo indicó Guillermo Londoño, dueño y gerente de la talabartería Antioquia que lleva su nombre.

A su empresa llegan clientes con sillas y carrieles con más de cuatro décadas de vida útil con el fin de hacerle mantenimiento para seguirlas utilizando. 
 Son accesorios resistentes  porque son ciento por ciento de cuero,  recalcó Eduardo Londoño, quien  también explicó que es todo un ritual hacer la prueba de calidad a los accesorios. “Confiamos en los materiales que seleccionamos de las más alta calidad para su elaboración, por ejemplo; el fuste de las sillas lo fabricamos con cedro rojo previamente seleccionado y después de elaborados, los ponemos un año en observación para poder estar seguros de cumplir las expectativas del clientes quienes esperan que las maderas no se rajen”, agregó el experto.
Eduardo dijo que posterior a lo mencionado, viene un proceso que se retobada del fuste, lo que se hace con la piel para que quede con las cualidades de un fino pergamino. Se ajusta para que sea una pieza sólida. 
La vestida o confeccionada se complementa con el resto de faldones, asientos y canteras o guardabarros, se hacen con pieles convertidas en cueros curtidos al tanino de las mejores calidades para garantizar el producto.
La demanda de la talabartería es cada vez más grande y es que se puede comparar que en la cabalgata de la feria de las flores, hace 25  o 30 años cuando eran el principio del evento en Medellín, salían entre 500 o 600 caballos; hoy en día se puede hablar de 8.000 caballistas, lo cual ha dinamizado significativamente el mercado.
Los accesorios para ganado y equinos se pueden clasificar en tres estilos, las sillas de trabajo, de paso o de exhibición. 
Las sillas de trabajo son para el campo y se componen por grupas, las hinchas, chuspa y unos cuchugos que son utilizados para llevar  medicinas veterinarias,  artículos para arreglar los alambrados y demás. También están los aperos de cabeza, con pechera y  con pretal. 
Cuando se trata de una cabalgata de diversión con amigos o familiares se busca una silla cómoda para que ambos puedan disfrutar del viaje sin ningún inconveniente.
En cambio si son sillas para participar en alguna feria, exposición o competencia en el mercado se puede encontrar la silla galápagos, delicadas y pequeñas que dejan ver todas las bondades del equino para que pueda ser calificado.
Para el ganado en cuanto al tema de talabartería solo existen los cabezales,  que se utilizan para las exposiciones ganaderas, se pueden realizar con el nombre de la ganadería en la parte del bozal.
Cuando se tratan los artículos de lujo, se destaca la demanda de las sillas con los fustes producidos en material de cedro rojo o caoa. Éstas se cosechan en épocas especiales según las tradiciones, se debe dejar la madera un año para que muestre sus bondades o defectos, durante este año se ensaya la resistencia de la madera a temperaturas estables.
Cada cliente llega a las talabarterías buscando su diseño exclusivo.
Una silla de lujo puede costar entre  $4. 000.000 y $12.000.000 millones, todo depende del diseño. Si son artesanales elaboradas puntada por puntada su costo puede alcanzar unos $30 millones.
Aunque el mercado ha crecido notoriamente también tienen semestres del año con mayor desaceleración.  Felipe Gonzáles, gerente de Mesac aseguró que, sus principales clientes son los del sector ganadero y que al comienzo de año bajan mucho las ventas porque ellos solo compran cuando hay lluvias. Pero él tuvo la oportunidad de desquitarse en el segundo semestre durante la feria más grande de agronomía en el país en donde se registraron transacciones  por $250 millones, durante 10 días. 
Las sillas que más les piden son las de trabajo ideales para los mayordomos de las fincas. En Mesace se pueden adquirir por un valor entre 500.000 y 600.000 pesos.
Según Felipe Gonzáles, en este momento venden a 120 distribuidores y 180 almacenes. Las sillas vaqueras que son las de trabajo, deben ser resistentes, porque los ideal es que sean apropiadas para largos y duros caminos a los que tiene que incurrir el trabajador de campo.
Las opiniones
“Los productos son de muy buena calidad, existen muy buenas sillas portuguesas y  españolas, pero falta un poco más de tecnología”, Juan Rafael Restrepo, Rejoneador
“En agroexpo ocupamos en ventas los primeros puestos, estamos muy contentos por la acogida de la talabartería”, Felipe Gonzáles, gerente de Mesace
"En PPP podemos atender unos 300 clientes al mes que buscan información sea por internet o por teléfono", Carolina Guarín, gerente comercial PPP. 

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