Analistas

¿Menos industria?

La industria no parece haber comenzado bien el año; en el mes de enero la producción industrial se contrajo 0,2% con respecto al año anterior. Esto no es una sorpresa, ya que el principal jalonador de la industria el año pasado fue la Refinería de Cartagena. La entrada en operaciones de la refinería en el último trimestre de 2015 contribuyó de manera importante al crecimiento de la industria en 2016, en parte debido al efecto base. Esto permitió que el PIB de industria creciera 3% en 2016. Sin embargo, el crecimiento del sector excluyendo la actividad de refinación fue cercano a cero.

El crecimiento de la industria ha sido regular desde hace varios años. De hecho, el sector nunca logró reponerse del todo a la crisis en Venezuela, que era el principal destino de las exportaciones de manufacturas. Durante un tiempo se argumentó que el principal freno para el crecimiento de la industria era el tipo de cambio que se mantuvo fuerte hasta 2013 como resultado del alto precio del petróleo. Sin embargo, esta situación se revirtió a partir de 2014, la tasa de cambio se devalúo cerca de 60%, sin que se observará la reacción esperada de las exportaciones manufactureras. Hoy en día, estas representan menos de 20% de las exportaciones totales, y se contrajeron 10% el año pasado. 

Sin duda, la debilidad de la demanda externa no ha ayudado a las exportaciones manufactureras. Y, si bien estas no repuntaron, la debilidad del tipo de cambio si promovió algo de sustitución de importaciones. No obstante, la producción manufacturera se ha mantenido débil, con un crecimiento promedio inferior a 2% en los últimos tres años. 

Hay varios factores que han limitado el crecimiento de la industria en Colombia. La inversión extranjera en el sector ha sido baja. El tamaño del mercado local es relativamente pequeño, y la integración con otros mercados de Latinoamérica limitada, lo que reduce el atractivo de producir en el país. Por lo tanto, el factor diferenciador para atraer capital y conocimiento debería ser el nivel de impuestos. Sin embargo los impuestos que deben pagar las empresas son elevados cuando se compara a Colombia con otros países de Latinoamérica. De otra parte, leyes laborales restrictivas, hacen más costosa la mano de obra y limitan la productividad. 

Ahora, el menor peso de la industria dentro de la actividad económica no es un fenómeno exclusivo a Colombia. De acuerdo con el Peterson Institute for International Economics, sin importar el nivel de ingreso, las economías dependen cada vez menos en la industria para la generación de empleos y el crecimiento económico. En el pasado la industria representó una oportunidad única para emplear mano de obra poco calificada, por lo que el sector se constituyó en un motor de desarrollo para países como China. Actualmente, los avances tecnológicos, claves para poder competir, limitan el impacto de este sector sobre la generación de empleo. 

El desarrollo económico basado en la industria manufacturera, como sucedió en Asia, ya no parece ser una opción viable. Competir con la productividad en China es prácticamente imposible. Es por esto que es preciso impulsar sectores como el de servicios y agroindustria, aprovechando la inmensa riqueza del país en recursos naturales. Impulsar estos sectores implica invertir infraestructura, innovación y conocimiento. La educación es fundamental para incrementar la mano de obra calificada. Promover el comercio internacional de servicios debería ser una prioridad. Ahora, una estructura tributaria más competitiva que atrajera inversión y conocimiento, sin duda ayudaría.