Analistas

Inflación de abril y apretón monetario

El Dane reportó que el mes de abril registró una inflación de 0,5%. Este dato resultó inferior al previsto por los analistas (0,66%) y similar a la cifra de un año atrás (0,54%).  Gracias a ello, por fin la lectura de inflación total se estabilizó ligeramente por debajo de 8%, después de haber registrado un ascenso continuo desde 4,5% que se había observado en julio de 2015.  A pesar de este “respiro”, esta cifra de 7,9% prácticamente duplica el techo del rango-meta (2%-4%) de largo plazo que había adoptado el Banco de la República (BR) desde 2010.

Prospectivamente, resulta esperanzador que el alivio proviniera de la inflación subyacente (sin alimentos), al reducirse de 6,2% a 6% anual, gracias a una menor presión del costo de los importados (10,2% anual en abril vs. 11,5% en marzo a nivel del IPP).  Esto es consistente con menores ritmos de devaluación peso-dólar (21% anual en marzo-abril vs. 37% anual durante enero-febrero de 2016).  No obstante, la inflación de transables en el IPC continuó al alza (7,6% anual en abril vs. 7,4% en marzo).

Infortunadamente, la inflación de alimentos de abril siguió acelerándose (12,35% vs. 12,63% anual) por el fenómeno climático de “El Niño”, encareciendo frutas-hortalizas-legumbres, res, papa y aceites, aunque la aparición de las lluvias pronto empezará a moderar este choque de costos.

Para el ciudadano del común no deja de ser sorprendente que la inflación continúe tan elevada en medio de claras señales de desaceleración económica en Colombia. Por ejemplo, durante el primer trimestre de 2016, el desempleo promedió un 10,7% frente al 9,8% de un año atrás. Esto sugiere un deterioro laboral de 0,8 pps, duplicando el pronóstico de 0,4 pps que Anif espera para 2016 (como un todo).  Además, seguramente la expansión del PIB-real estuvo cerca de 2,3% anual vs. el 2,7% de un año atrás.  En este sentido, Anif mantiene su pronóstico de crecimiento del PIB-real de 2,5% para 2016, pero mucho dependerá de la forma en que la Opep logre mantener un promedio del Brent de US$40-45/barril y de las políticas contracíclicas que adopten la Fed y el Banco Central Europeo a nivel global.

A pesar de estos vientos de desaceleración global, la Junta Directiva del BR se vio en la obligación de incrementar su tasa repo-central en 50 pbs (llevándola de 6,5% a 7%) en su pasada reunión de abril.  Si bien cerca de 65% de los encuestados esperaba alzas de solo 25 pbs, el restante 35% (incluyendo Anif) venía recomendando esa alza de 50 pbs para re-anclar las expectativas de inflación.   En este sentido, Anif aplaude el accionar reciente del BR, pues era evidente que su postura monetaria se ubicaba “detrás de la curva de rendimientos”, haciendo difícil atajar las expectativas inflacionarias. 

En síntesis, la inflación se redujo levemente de 7,98% a 7,93% anual al corte abril de 2016, pero todavía duplica el valor techo del rango-meta de largo plazo (2%-4%).  Esto implica que los desafíos de la política monetaria-cambiaria prevalecen, no solo para evitar desbordes más allá de 6% de inflación en 2016, sino para intentar meter las expectativas de inflación por debajo de 4% para el cierre de 2017.  

Gracias a este rápido accionar del BR en su junta de abril, ahora resulta posible pensar que la postura monetaria pueda entrar en una breve pausa, para rebalancear los efectos de los choques de oferta (que empiezan a ceder) frente a una brecha de producto que seguramente se hará cada vez más negativa (dados los vientos de desaceleración, ya comentados).  Por el momento, esa tasa repo nominal de 7% está halando al alza la DTF, moderando así la expansión crediticia.  Y, de otra parte, al deflactarla por el valor esperado de la inflación al cierre de 2016, cercano a 6%, arrojaría un nivel real de tasa repo de +1%.  Este último valor luce apropiado para evitar desaceleraciones del PIB-real más allá del actual pronóstico de 2,5% que maneja Anif para el año 2016.