Analistas

Ajuste y transformación productiva

Transcurrido el primer trimestre del año, pueden observarse algunos aspectos del desempeño económico colombiano que conviene destacar.  La tasa de crecimiento será sensiblemente inferior a la que se registró en el año 2014, 4,6%.  Los datos del cuarto trimestre del año anterior confirman el inicio de la desaceleración en el ritmo de actividad económica.  Es previsible que esa tendencia se mantenga, lo cual colocaría la tasa de crecimiento para el 2015 en una cifra del orden de 3,5%.  

Las dificultades del sector externo y la restricción fiscal hacen necesario efectuar un recorte del gasto público.  Las empresas y los hogares están empezando a adaptar sus presupuestos a la consiguiente reducción en la demanda agregada. La economía está teniendo que hacer un ajuste, como consecuencia de la magnitud del choque externo originado en la caída de los precios internacionales del petróleo. Factores adicionales, tanto externos como internos, han contribuido a la desaceleración de la actividad económica en América Latina.

La transición hacia un menor ritmo de crecimiento puede llevarse a cabo sin traumatismos. Con un manejo adecuado por parte de las autoridades económicas, es posible hacer un aterrizaje suave.   Para colocar en perspectiva la reducción esperada en el ritmo de crecimiento del 2015, debe tenerse en cuenta que Argentina, Brasil y Venezuela van a experimentar tasas negativas de crecimiento este año. En el año 2009 el crecimiento del PIB de Colombia fue de 1,7%. El nivel de desempleo fue de 12%.

Con respecto a los datos recientes, el mercado laboral registra una caída sostenida en el nivel de desempleo y un incremento en la tasa de participación.  En los doce meses a partir de febrero del 2014 se han creado 699.000 empleos, en su mayor parte empleos formales.  Esta dinámica se refleja en la reducción del índice de pobreza y en el aumento en el consumo de los hogares. 

La corrección que ha tenido la tasa de cambio actúa como amortiguador automático del choque externo y contribuye a inducir la adaptación del aparato productivo a las nuevas circunstancias. Las señales emitidas por el mecanismo de precios tienden a favorecer la producción de bienes y servicios exportables y a desestimular las importaciones. Si bien los cambios resultantes no se perciben de inmediato, es previsible que a mediano plazo la industria y el sector agropecuario empiecen a beneficiarse de la consiguiente reorientación de la demanda.

Más allá de la desaceleración coyuntural que se ha iniciado, el derrumbe de los precios internacionales del petróleo constituye un llamado urgente para modificar la estructura del sector productivo, con el fin de hacer la economía menos dependiente de la volatilidad del crudo. Algo similar se hizo anteriormente con respecto a la caficultura.

Los problemas que requieren atención son el déficit fiscal y el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.   El nuevo ciclo de los commodities ofrece la oportunidad para implementar las reformas estructurales necesarias para  consolidar un proceso de desarrollo auto-sostenido.