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Perspectivas de la agricultura en América Latina

La demanda mundial de alimentos se ha expandido por el aumento de la población, el crecimiento económico, la mejora en la distribución del ingreso y la urbanización en los países emergentes. Como consecuencia, el comercio internacional de productos agropecuarios se ha desarrollado rápidamente tanto en volumen como en valor no obstante las políticas proteccionistas adoptadas principalmente en los países más avanzados.

La mayor demanda ha provenido de los países menos desarrollados y emergentes, notablemente China, India, y México, en tanto que las exportaciones se han originado en países emergentes con dotación de recursos naturales; entre éstos, los países del Mercosur, y algunos del Este Europeo y del Asia, como Indonesia y Tailandia. La expansión del comercio internacional genera oportunidades de producción y exportación para muchos países de América Latina. Pero ello también plantea desafíos en la formulación de políticas comerciales y productivas que resulten ser apropiadas para las condiciones de cada país.

Durante las últimas décadas, la agricultura de la región ha tenido un crecimiento importante. Algunos países como Brasil, Argentina, Uruguay y Perú han aumentado la producción y las exportaciones de origen agropecuario, en especial, en productos de alta demanda internacional, como las oleaginosas y la carne. La región tiene una destacada dotación de recursos naturales agrícolas. América Latina tiene 30% de las reservas de agua superficial adecuada para riego en el mundo. Además, es una región con tierras agrícolas disponibles, aunque su plena utilización requeriría inversiones en infraestructura y desarrollos tecnológicos que permitan su uso de manera sostenible. Esta dotación de recursos naturales representa un importante capital productivo que, en el contexto de altos precios internacionales y expectativas de rápido incremento de la demanda mundial de alimentos, se convierten en una extraordinaria oportunidad para su desarrollo económico. Por lo tanto, América Latina que ya es una región exportadora neta de alimentos  puede ser parte de la solución al problema alimentario mundial.

En cuanto a los desafíos para hacer este reto factible, se encuentra el diseño de una política sectorial que promueva la producción primaria, la agroindustria y estimule la agricultura comercial. Entre los elementos que debe comprender la política sectorial se encuentran, entre otros, el  desarrollo de una política comercial activa, la innovación tecnológica, la biotecnología, la comercialización, las agro-cadenas de valor, el mercado de tierras, la formación de recursos humanos para la agricultura, y la inversión en bienes públicos para las zonas rurales, como son la infraestructura física y social y la educación.

Otro gran desafío, sin duda, es enfrentar el calentamiento global y el cambio climático en relación con los regímenes de lluvias,  temperaturas medias y extremas, y los fenómenos climáticos como tormentas y ciclones agregan incertidumbre y costos productivos para la agricultura con un creciente impacto sobre las zonas rurales a través del desarrollo de una mayor capacidad de adaptación y resistencia son una prioridad en las nuevas políticas. Con inversiones adecuadas en infraestructura, logística e innovación la región puede aumentar notablemente su producción.

El desarrollo de la agricultura en  América Latina también debe comprender una nueva institucionalidad para los asuntos rurales, con políticas sociales inclusivas que incidan en el bienestar rural y reduzcan la pobreza rural, mediante el establecimiento de redes de protección social y el estímulo al empleo y con un entorno macroeconómico favorable al crecimiento económico, por medio de la adopción de políticas fiscales, monetarias, cambiarias y comerciales adecuadas. Estos temas están siendo analizados por el Panel Independiente sobre la Agricultura para el Desarrollo de América Latina, Piadal, compuesto por especialistas de la región que se reúne estos días en Bogotá para elaborar propuestas sobre las políticas públicas para la agricultura.