Analistas

El IVA en la reforma tributaria

El impuesto sobre el valor agregado IVA es una carga fiscal sobre el consumo. Es, por lo tanto, un impuesto indirecto que no es percibido por el fisco directamente, sino por el vendedor en el momento de toda transacción comercial. Los vendedores tienen el derecho a deducir el IVA sobre sus compras debiendo abonar el saldo al fisco. El IVA es aplicado en muchos países, y fue establecido en Colombia durante la administración de Belisario Betancur en 1983.  De acuerdo con el Informe de la Comisión de Expertos Tributarios, el IVA en Colombia recauda menos que su potencial pues el impuesto solo cubre cerca de la mitad de bienes y servicios, la tarifa básica de 16% es inferior a la de muchos otros países, al tiempo que sus medidas de desempeño, tales como el recaudo con relación al PIB, productividad y eficiencia son bajos, entre otras, por estar sujeto a gran evasión.

Reconocidos expertos académicos internacionales y colombianos, así como el propio Informe de la Comisión de Expertos Tributarios contratado por el Gobierno consideran que el IVA debe ser centro de atención en la reforma tributaria venidera. En efecto, allí se propone establecer cuatro tarifas (0%, 5%, 10% y 19%). Agrega que la categoría de bienes no gravados se limitaría a los servicios de salud, educación, transporte público de pasajeros, y el consumo vital de servicios públicos domiciliarios. La categoría de bienes y servicios gravados a 0% (con derecho a devolución de IVA sobre los insumos) se limitaría a los exportados y, de esta manera, dejaría gravada la canasta básica con 5%. Con las modificaciones propuestas se estima que se lograría un incremento anual del recaudo cercano a 1% del PIB. 

El incremento y ampliación de la base tributaria del IVA en la reforma tributaria venidera parece ser una propuesta compartida por las autoridades económicas nacionales, la academia, los organismos multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, la Ocde o club de los países más avanzados al cual aspira ingresar Colombia, las calificadoras de riesgo y el sector privado representado por el Consejo Gremial Nacional. 

Lo esencial ahora es convencer, con buenos argumentos, al Congreso Nacional de la importancia de apoyar la medida. Algunos voceros de los partidos como el liberal y el conservador, temiendo reacciones adversas de sus electores, han mostrado reticencia a dar apoyo explícito de sus partidos a sus congresistas para votar en favor del aumento del IVA. 

La realidad es que en el pasado ambos partidos tradicionales han apoyado los esfuerzos de incremento en la tasa del IVA, como fue el caso en la administración Samper cuando se incrementó la tarifa básica y la posterior generalización del tributo, incluyendo la canasta básica a una tasa muy reducida, durante la primera administración Uribe Vélez, decisión legislativa que fue rechazada posteriormente por la vía de la Corte Constitucional. 

Entre las sugerencias de economía política para hacer aceptable el incremento del IVA se ha mencionado la posibilidad de establecer tasas más bajas para los productos más sensibles de la canasta familiar como lo indican las propias recomendaciones del Informe de la Comisión o las de garantizar que el uso de los recursos adicionales captados serán utilizados en gasto e inversión social redistributivo. Veremos cómo salen las cosas. La pelota pasó ya de la cancha académica a la cancha política.