Analistas

Una vez más, los republicanos quieren sacar a los pobres para dárselo a los ricos

New York Times

La respuesta (que he estado sugiriendo desde hace un tiempo) es que los republicanos no tienen ni idea y, en términos más generales, no tienen ideas. Ahora Vox lo confirma, al entrevistar a una serie de senadores republicanos: “Dado que el texto del proyecto de ley todavía no ha sido dado a conocimiento público, Vox pidió a senadores del Partido Republicano que explicaran qué esperaban. ¿Quién se beneficiará de la legislación? ¿Qué problemas intenta resolver este proyecto de ley?” (lea el artículo aquí). Las respuestas, universalmente, fueron: “Emm. Ahh. Umm”.

Solía ser que hasta las peores legislaciones venían con cierta justificación; cuando podía contarse con que los escritores de poca monta de la Fundación Heritage explicaran por qué comer niños aumentaría la actividad empresarial, o algo así. En la derecha, estas explicaciones han caído a un vudú cada vez más profundo: el experimento en Kansas de los republicanos se basó en un obvio disparate, y ha resultado aún peor de lo que los cínicos podrían haber sugerido. Y hubiéramos pensado que esto era lo peor que podían ponerse las cosas.

Pero ahora tenemos una legislación que cambiará la vida de millones de estadounidenses, y los republicanos ni siquiera han llamado a los sospechosos de siempre para que expliquen lo buena que es la idea. Si la hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud, los republicanos han decidido que hasta eso es demasiado; van a intentar aprobar una legislación que saca a los pobres para dar a los ricos sin ni siquiera intentar ofrecer una justificación.

Y van a intentar hacerlo en plena noche, por supuesto. Esto no tiene nada que ver con el Presidente Trump, quien, como lo he estado diciendo, es un espectador ignorante; sí, está traicionando todas las promesas que hizo. Tiene que ver con los republicanos del Congreso. ¿Qué republicanos del Congreso? Todos. Acuérdense; tres senadores a los que les importe aunque sea un poco la sustancia, el proceso legislativo y la simple honestidad con el público podrían frenarlo. Hasta el momento, no parece como que esos tres senadores vayan a dar un paso al frente. Es un nivel de corrupción difícil de entender. No obstante, es la realidad de uno de nuestros dos partidos políticos.